lunes, 3 de octubre de 2005

03/10/05 y el 08/08/05



03/10/05 Gestos que ayudan y gestos que no ayudan para impulsar los cambios. Contratapa
La República Ver

1.
El Estado uruguayo de hoy es el fruto histórico de la acción de los partidos, de la presión de los lobies de dentro y de fuera del país, de la fuerza de los sindicatos y, muy excepcionalmente, de las demandas de los usuarios. Estos antecedentes hacen que contenga elementos de distinto signo. En su hora más gloriosa, impregnado de las ideas socializantes del primer batllismo y de ciertas corrientes del nacionalismo progresista, tuvo algo de “compromiso”, una suerte de empate entre intereses diversos.
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    Una larga lucha contra el Estado “benefactor”
    Por una serie de razones que sería largo enumerar aquí, no resultó fácil liquidar aquel Estado bastante exitoso pese a estar hecho de retazos de batllismo, chirolas de nacionalismo, reclamos obreros, festoneado todo por unas buenas dosis de corporativismo y sostenido con el engrudo del clientelismo del que muchos políticos oficialistas resultaban beneficiarios.
    El hecho es que ese Estado, “condenado a muerte” por la derecha liberal, el FMI y los organismo internacionales, subsistió y aún en decadencia hasta se engulló a buena parte de sus amenazantes verdugos internos.
    Las resistencias de distintos signo
    Bajo la dictadura, los déspotas que estaban al frente del aparato estatal y de las empresas públicas no precisaban votos. Ellos gobernaban con la verticalidad y el miedo. Apoyados por políticos liberales, como el quincista Vegh Villegas, retomaron la iniciativa contra el Estado de los viejos empates. Pero en el país había resistencias democráticas que crecían. La “reforma reaccionaria del Estado” empezó a enlentecerse y cuando a partir del 80 se inició el “proceso político de transición”, el desmantelamiento estaba lejos de estar terminado.
    Lo vio con lucidez Búsqueda, que, con la filantropía y la bondad natural de los banqueros, de inmediato advirtió que era una imprudencia iniciar un proceso de apertura política sin haber terminado de degollar los restos del nacionalismo paternalista y corporativo que subsistía en el Estado. Para llevar adelante el plan de apertura total, sostenía, había que seguir dando leña, de lo contrario los partidarios del viejo Estado, retomarían aliento.
    Y así fue. Desde entonces han transcurrido nuevos lances en esta larga pulseada. El lacallismo, retomando ideas liberales y privatistas que ya eran viejas en 1903, pulsó el acelerador a fondo, pero las organizaciones populares con el FA a la cabeza, en 1992 frenaron la Ley de Empresas Públicas que daba vía libre a la privatización ilimitada.
    Con Sanguinetti y sobre todo con Jorge Batlle el proyecto pro-norteamericano y privatizador retomó impulso. Enfrentó resistencias tan intensas y extendidas que fueron la base de una acumulación de fuerzas políticas que después de vencer a los dos partidos tradicionales aliados al astorismo, en el referéndum de diciembre del 2003 dejó el camino abierto para la victoria electoral de la izquierda el 31 de octubre.
    Invertir la tendencia
    Después de casi 50 años de erosiones y saboteos, el Estado que recibe la izquierda sigue siendo un “Estado en transición”. El lento y corrosivo resultado de un desplazamiento hacia el achique, el “no-estar” o estar al servicio de algunas camarillas y grupos económicos. Ese es el Estado en el que están actuando y tratando de aplicar el programa de cambios nuestros compañeros.
    Siempre se vio la tarea histórica del FA como una resistencia y una inversión de la tendencia a la desnacionalización, a la privatización, al retiro del Estado de funciones esenciales para el cumplimiento de una estrategia de desarrollo nacional soberano y con justicia social.
    El gobierno del FA y el compromiso de la participación
    Si en 2003 algo resultaba difícil de imaginar era que un gobierno del FA y sus aliados progresistas alcanzaran, sin una instancia de negociación intensa y conocida, acuerdos para desarrollar una política económica tan bien vista por parte de las (muy descalificadas) autoridades del FMI. El factor sorpresa tiene eso. Costó despabilarse de la “novedad” que nos aguardaba atrás del árbol y que dejaba atrás tantos años de pensamiento y lucha contra un modelo económico.
    Por lo demás, el programa del FA no se limitaba a un compromiso de aumentar el gasto social y luchar por un modelo de país productivo, con redistribución de la renta y sin exclusión social.
    Incluía, como un aspecto central, lo que se denominó ‘la democratización de la sociedad y el Estado’, es decir el aumento de la transparencia y a la participación de la ciudadanía en la elaboración de las políticas públicas.
    Es decir, lo mismo que se impulsó durante años en el gobierno de la IMM, cuando el FA hizo suya la bandera de la participación y se impulsó la descentralización y tanto Tabaré como Arana salieron más de una vez a dialogar con los vecinos las cuestiones vinculadas al presupuesto. Constituyó una experiencia democrática única y algo debe haber tenido que ver esto con las victorias electorales que se sucedieron desde 1989.
    En el Presupuesto que se está discutiendo ahora en el Parlamento son muy pocos los que han participado en su elaboración. Ahora a medida que se conocen sus parámetros empiezan a aparecer, en el Poder Judicial, en FUCVAM y en distintos agrupamientos gremiales, zonas de malestar y de protesta.
    Para el regocijo de nuestros adversarios cumplimos con el FMI, pero ante amplios sectores de la sociedad el recorte del gasto público abrirá contenciosos especialmente agravados. Descontento reforzado por el tratamiento expeditivo y tecnocrático de decisiones que requieren de diálogo político y flexibilizaciones. Con el conjunto de la sociedad y para empezar con las propias fuerzas políticas que participan en el gobierno.
    ¿Las empresas públicas al derecho privado?
    Este anuncio parece inscribirse en una línea de acción que carece de continuidad con la línea de pensamiento histórico del FA.
    Una primera objeción de peso la ha realizado el Senador Korzeniak quien sostuvo que para llevar adelante los lineamientos propuestos se hace necesario modificar ¡unos 70 artículos de la Constitución!
    Como la propuesta se lanzó en un espacio público, sin ningún abordaje preliminar por parte de las estructuras democráticas del FA, ahora estamos discutiendo (¿al servicio de qué agenda y de qué intereses políticos?) una propuesta técnicamente descabellada.
    Son métodos que no ayudan. O al menos no ayudan al gobierno a mostrarse como un conjunto coherente dispuesto a conducir con energía y unidad un proceso de cambios reales.
    Despilfarro de fuerzas
    La saltearse la discusión en las estructuras democráticas del FA se está cometiendo un error que puede llegar a ser irreparable.
    Para llevar adelante los cambios que son nuestra razón de ser ¿el FA no tendrá que apelar al apoyo activo de la ciudadanía?
    Una reforma tributaria para favorecer a los trabajadores y a los más pobres a partir de gravar las grandes fortunas, al capital especulativo y a las altas rentas, ¿no hará necesario un proceso de debates nacionales, tal como ocurrió cuando se discutió (y se ganó) el referéndum en defensa de las empresas públicas o en contra de la ley de asociación para ANCAP?
    Sin información política y sin movilización, la tonicidad democrática de la ciudadanía languidece. El Estado desde el que se ejerce el gobierno está todavía y quizás lo siga estando por mucho tiempo, apolillado por las viejas prácticas que lo llevaron casi al colapso. El control y el saneamiento de los mandos intermedios no puede ser postergado indefinidamente.
    Si en zonas claves el aparato del Estado es hostil, teniendo mayoría absoluta en el Parlamento hay que sancionar las leyes capaces de remover los obstáculos.
    Hay resistencias a las transformaciones progresistas e igualitarias en la salud. Alguien duda que la mayoría de la población apoya los planes del gobierno en el sentido de establecer un seguro nacional de salud. ¿Qué papel puede cumplir el FA y su militancia en la difusión de estas propuestas, en la organización de los usuarios en defensa del derecho humano a la salud del que hoy están infamemente despojados?



2. 26.09.05. La información es labor imprescindible Cuestión de soberanía y de quién manda


Escribe: Hugo Cores PVP-567 Frente Amplio

Como militante con algunas responsabilidades creo que mi obligación es dar opiniones políticas y usted, amigo lector, verá si pierde o no su tiempo leyéndolas.
Celaya maldecía la “poesía de los que no toman partido”. Quizá el poeta haya sido demasiado exigente, tratándose de la lírica. Pero lo que resulta inconcebible es cuando los partidos no opinan, cuando los dirigentes políticos se omiten en los temas que importan. Y los hay, lamentablemente.
Al mismo tiempo, cada pocos días, por iniciativa de algún integrante del gobierno se abre un debate. Los temas son estilo salpicón pero con siempre con un “norte”. Un norte Norte.

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    Después de las afirmaciones en Washington que ya no habrá plebiscitos en defensa de las empresas públicas y preconizar el pago de matrícula universitaria se vinieron las restricciones presupuestales y ahora el pasaje de las empresas públicas a la órbita del derecho privado.
    En principio no me parecen convincentes los argumentos dados por los integrantes del equipo económico que, en este como en otros temas, parece disponer de una amplia autonomía de vuelo.
    Vencer y convencer
    La lógica parece ser la de utilizar el “factor sorpresa”, para empezar hacia adentro, hacia los propios aliados de la fuerza política. Algo así como el que golpea primero, golpea dos veces.
    No creo que sea una buena práctica ni de gobierno ni de construcción y fortalecimiento de instrumentos esenciales de la democracia como son los partidos. Y, especialmente, no creo que sea propicio para el desarrollo y la proyección política del FA.
    La elaboración y la búsqueda de acuerdos en la fuerza política siempre precedieron a las actitudes políticas a asumir públicamente por parte de cada uno de los partidos del FA. La disidencia está prevista, como excepción. Y su exteriorización reglamentada.
    Esa necesidad de respetar un ámbito interno de discusión cobra otra intensidad ahora, cuando la izquierda y el progresismo están en el gobierno. Y esto vale para todos los temas.
    En el momento cuando, habiendo vencido en las elecciones, debemos convencer a los demás acerca de las virtudes de las iniciativas que adopte el gobierno, más necesaria es la coherencia del mensaje y menos convenientes la actitudes de diferenciación sectorial.
    La Tevéo-dependencia
    Hay una labor imprescindible de información y explicación al pueblo de las leyes que se impulsan. Y esta labor de convencer y movilizar al pueblo se ve obstaculizada si cada partido actúa por la suya.
    Se trata de elegir: entre la sorpresa a través de los medios, que quedarán agradecidos y “dueños” de la iniciativa y la elaboración a través de la fuerza política como paso para crear corrientes de opinión sólida y propia, y sin dependencia mediática, en el seno de la población.
    El espacio mediático, las mentalidades y estados de ánimo creados por las imágenes más que por las ideas, por el efectismo oral-visual, más que por los razonamientos, tiende a ocupar todo el espacio de la acción política.
    Y propende a la apatía, a la desmovilización, a dejar en manos de otros, los que aparecen, la solución de los problemas. ¿Es esa nuestra concepción del cambio social? No, no lo es.
    Los códigos mediáticos tienen a absorber toda la dinámica política y lo hace creciendo como una “mancha voraz”. Por momentos todo el sistema parece ser un “accesorio” de la realidad mediática.
    El gobierno tiene mayoría absoluta en ambas cámaras, sin embargo, la actividad fundamental de los parlamentarios por períodos no parece la de hacer nuevas leyes progresistas y funcionales al programa que se intenta aplicar desde el P. Ejecutivo, destrabándolo de los escollos burocráticos heredados, sino la ser una proyección de la mancha voraz dentro del Palacio Legislativo.
    Esto también es válido para algunos integrantes del P. Ejecutivo, especialmente los del equipo económico que actúan como si fueran un partido autónomo, o mejor dicho, la fracción mayoritaria y con los votos suficientes para imponer su hegemonía a todas las fuerzas que componen el gobierno.
    Por lo demás, la subordinación de toda la acción política a una concepción de marketing, sobre la que hablaba con mucha lucidez en estos días Frei Beto, podría ser compatible con estrategias electoralistas, que, se supone, son rechazadas por la izquierda al sostener que la labor política debe ser una acción permanente y no solo de los períodos preelectorales.
    Mujica: “Harvard me ha derrotado”
    En un reportaje publicado el jueves en Búsqueda, el Ministro José Mujica realiza algunas afirmaciones que ningún frenteamplista debiera dejar de analizar. Primero por la popularidad del dirigente del MPP, por ser el líder de la lista más votada y por tener una influencia que va más allá, incluso, de ese gran apoyo electoral.
    En segundo lugar, tratándose de una de las piezas claves de este gobierno, sus opiniones no son las de un comentarista que analiza la realidad con datos de segunda mano sino de uno de los principales protagonistas de la conducción del gobierno.
    Digo esto con independencia del hecho de que no concuerdo con muchas de las afirmaciones que el compañero realiza.
    Cuando el Ministro dice que ha sido derrotado por Harvard, refiriéndose al Ministro de Economía, está haciendo una afirmación seria, espesa y llena de connotaciones. ¿Habrá respuesta o se seguirá adelante con los hechos consumados?
    “Yo quería priorizar el trabajo. He quedado en minoría, perdí”, agregó Mujica. Vale la pena preguntarse ¿Cuando perdió? ¿Cuándo y dónde se votó? ¿En qué liga ya que no en la cancha, el más popular de los ministros fue derrotado? ¿Dónde quedó nuestro sagrado y “tan uruguayo” respeto por el inapelable pronunciamiento de las urnas? ¿En que clase de democracia fue derrotado? ¡Y por Harvard, nada menos!
    ¿Quién manda en este país?
    No tengo elementos de juicio para saber si el neoliberalismo, porque de eso se trata, va ganando en la conducción. Pero no comparto el fatalismo de decir que este proceso ya está cuajado.
    La gravedad del problema es que la oposición a las propuestas de Mujica no es sólo interna sino fundamentalmente externa. Imposiciones de organismos e intereses internacionales, presiones diplomáticas. La omnipresente lógica de los “buenos modales” que se pretende imponernos. Las que nos quieren apartar de Chávez y su lucha latinoamericanista, pese a los formidables acuerdos suscritos entre Uruguay y Venezuela.
    Lo que está en juego, entonces, es también un problema de soberanía: las decisiones del pueblo uruguayo ¿dónde y quién las adopta? Creo son interrogantes que no debieran quedar sin respuesta.
    El Ejército en Internet: turismo cavernario al alcance de los cibernautas.
    No quiero terminar estas reflexiones sin anotar que el domingo pasado, en la página uno del diario El País se daba cuenta de la existencia en Internet de una página del Ejército en la que se hacía la apología de lo actuado por la institución durante los años 70 hasta 1985.
    La difusión por parte de un diario que fue soporte de toda la saga militar en su marcha ascendente hacia el poder, especialmente en apoyo a las ambiciones del General Gregorio Álvarez, es un dato de cierto interés.
    La noticia provocó revuelo y ciertos silencios. Desde el Ministerio de Defensa se criticó el contenido de la publicación y el Directorio del Partido Nacional el lunes decidió que sus senadores realizaran un pedido de informes. Algo seguramente debe recordar el Dr. Lacalle que era el presidente cuando esa página se “colgó” en las páginas Web del Ejército.
    Por su parte desde el Comando del Ejército se dijo que la información contenida en la página Web fue extractada "en forma textual" de un libro institucional de las Fuerzas Armadas y que se encuentra en el sitio desde 1992.
    Aunque las autoridades MDN se pronunciaron claramente, hasta ayer domingo 25 la página seguía vivita y coleando, tal como la doctrina de la seguridad nacional que anima el pensamiento de la mayoría de los jerarcas del arma.
    Si se desea hacer una breve excursión a la época de las cavernas, de la tan actual era de los dinosaurios, la dirección es: http://www.ejercito.mil.uy/historia/LA%20GUERRA%20ANTISUBVERSIVA.htm.




3. 19.09.05. Difícil, no sólo para Capricornio.

Es lógico que existan debates en el seno del gobierno y de las fuerzas políticas que lo componen
Difícil, no sólo para Capricornio
Por HUGO CORES

1- Parto de la base de que el FA reivindica hoy una afirmación esencial: el gobierno está comprometido con la realización de cambios de fondo.
2- El gobierno está conformado por una coalición que expresa distintos intereses sociales y distintas concepciones políticas. Es lógico que existan entonces debates y contiendas en el seno del gobierno y de las fuerzas políticas que lo componen.

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    3- La acción del gobierno debiera estar guiada a partir de dos ejes: el programa que se expuso ante el pueblo y la Constitución y la Ley. Desde nuestro punto de vista, teniendo mayoría absoluta en ambas cámaras, los instrumentos legales necesarios para la implementación de los compromisos programáticos debieran aprobarse en el lapso más corto posible, teniendo presente que muchas leyes que se han heredado responden a las mayorías conservadoras que preservaron sus privilegios también desde las disposiciones legislativas. Esto requiere respaldo popular, claro.
    4- Ni los partidos ni el Parlamento actúan en unos mundos sutiles, ingrávidos y gentiles, como pompas de jabón, como escribía Machado. Ni en un mundo de ideas puras en el que alcanza con razonar adecuadamente para que las cosas vayan cambiando. Por el contrario, las tensiones entre los intereses sociales son fuertes aunque no siempre visibles.
    5- Entre la realidad social y lo que el pueblo percibe, con frecuencia se interpone la realidad retocada por los medios de comunicación. En este campo hay cambios en curso pero todavía el poder apropiado por el sector privado tradicionalmente hegemónico sigue siendo predominante.
    6- Para mantener y acrecentar el apoyo popular no todo se reduce a los aspectos mediáticos. Hay una porción de cuestiones que son de índole política: si los ministros continúan "en campaña" y rivalizan entre sí. Si improvisan o actúan sin la imprescindible cohesión como elenco, no hay tramitación mediática que remedie las confusiones que eso genera en donde más importa, es decir en el pueblo.
    7- Defender los intereses nacionales contra la presión externa, avanzar en la redistribución de la renta y terminar con los resabios del autoritarismo requiere un amplio respaldo social. No de todos, sino de las grandes mayorías. Protagonismo de la gente para avanzar sobre los problemas en materia de salud pública, de la educación, la vivienda y el empleo.
    8- Tocar algunos intereses profesionales puede provocar reacciones asombrosas, como lo han demostrado algunos ataques infames a Daniel Olesker, con quien me hago solidario.
    ¿Qué otro camino hay sino informar y contribuir a convertir en protagonistas a los que ahora están privados del ejercicio de sus derechos sociales?
    9- Creo que para avanzar en ese terreno precisamos terminar con algunas prácticas negativas. Lamentablemente, nuestra sociedad, como ocurre en buena parte de América Latina, conserva aún los vestigios de la dictadura y el nutrido elenco de miedos que nacen de la inseguridad económica generada por las políticas neoliberales. Las amenazas surten efecto, aún cuando analizadas con calma pueden después aparecer como descabelladas.
    10- El día 29 de agosto se produjo un encontronazo serio en la reunión del Consejo de Ministros. Ese día el Presidente de la República se enfrentó, en lo referido al porcentaje asignado a la educación pública, al proyecto de Presupuesto elaborado por el equipo económico de acuerdo a las pautas acordadas con el FMI. No voy a repetir esa peripecia a esta altura bastante conocida a través de la crónica detallada que publicó Búsqueda sobre la reunión (obviamente reservada) de los ministros.
    11- En pocas horas y durante varios días un concierto filarmónico mediático afinado fue construyendo la imagen que la estabilidad del gobierno dependía de la permanencia plenipotenciaria de Danilo Astori al frente del equipo económico. Desde los solemnes voceros de las cámaras patronales hasta las más aburridas ranas de los charcos, entonaron a coro el grito de alarma: manda Astori o es el caos.
    Por supuesto que además de los voceros ajenos y hostiles no faltaron las desdichadas declaraciones de algún senador frenteamplista que anunció la inminencia del default y otras catástrofes por el estilo para el país.
    12- En otro orden, en el Plenario Nacional del FA, Bayardi se refirió despectivamente a los militares que no habían participado de la dictadura. Digamos de paso que este organismo del FA es un ámbito de discusión y elaboración de líneas de acción política y no ejecutivo.
    Por su composición, más de 150 miembros, 72 de los cuales son delegados de Coordinadoras y Departamentales y actúan como representantes mandatados por los organismos de base, ante los que deben rendir cuenta de las discusiones del Plenario, no se trata de un organismo "cerrado".
    Cuando unos días después la ministra de Defensa tomó licencia y Bayardi debía asumir la titularidad de la cartera, se conoció una decisión de Vázquez en el sentido que el cargo fuera ocupado por el ministro Brovetto, al que no le faltaban por cierto ocupaciones.
    La actitud del presidente Vázquez fue criticada como echando leña a la hoguera, por parte de un senador frenteamplista.
    ¿Por qué razón y por parte de quiénes una decisión legítima de gobierno, que la Constitución pone en manos del Presidente de la República, podría convertirse en leña para una hoguera?
    Hogueras encendidas de logias militares y vendaval de "defaules" que nos expulsa del paraíso del mundo globalizado: así es difícil. Y no sólo para Capricornio sino para la totalidad del horóscopo.
    13- La búsqueda en los cuarteles de indicios de desaparecidos también ha dado lugar a la exhibición de singulares opiniones.
    Entre éstas, las que han defendido la actuación del comandante del Ejército, general Bertolotti, y en particular el gesto de ir al predio del Batallón 13 acompañado por la joven Macarena indicándole el lugar donde habría sido enterrada su madre. Se dijo que era "una autocrítica a la uruguaya", más importante que las declaraciones de Martín Balza, dejando de lado lo absurdo e inhumano que puede llegar a ser señalar a una hija la tumba inexistente de su madre.
    No creo que se trate de una autocrítica ni entiendo en qué consistiría hacerlo "a la uruguaya". Lo de Balza es claro: el ex jefe del Ejército argentino reclamó recientemente que los jerarcas militares acusados por delitos de lesa humanidad "respondan ante la Justicia" y advirtió que ese paso es necesario para "romper el sentimiento de impunidad".
    "Quien delinque debe responder ante la Justicia. Entonces se va a romper ese sentimiento de impunidad acentuado como consecuencia de leyes y (...) de indultos", sostuvo Balza. "Un pasado no resuelto se hace eterno. Sobre todo, me refiero a quienes están imputados de crímenes de lesa humanidad y no han respondido por esos crímenes".
    14- Hay tres cosas que no pueden ser verdad al mismo tiempo:
    Una, que Bertolotti piense que los mandos deben ir a la Justicia y que hay que terminar con la impunidad. Dos, que la cadena de mando en las FFAA esté funcionando de acuerdo a lo que establece la Constitución y tres que sigan sin aparecer testimonios y documentos que aporten precisiones de nombres, lugares y fechas.
    Desde el punto de vista mediático, la concurrencia al Batallón 13 junto a Macarena Gelman es apenas un gesto. Un gesto, de cierto impacto mediático, que los hechos posteriores mostraron como totalmente desacertado. Lo que se necesita hoy, para cumplir con la orden del gobierno, no son gestos sino datos.
    15- Finalmente, vale la pena preguntarse ¿cómo se está manejando el flujo de información sobre estos temas?
    Nunca compartimos, ni en los 70 ni ahora, la decisión de mantener reuniones políticas por parte de sectores del FA con militares en actividad. Es algo que la Constitución prohíbe a texto expreso y la izquierda es la primera interesada en el cumplimiento de esos recaudos legales.
    ¿Qué diríamos si fueran otros partidos los protagonistas de esas "conversaciones"?
    Por lo demás, en el FA, espacio de trabajo orgánico que con mucha responsabilidad ha conducido los análisis y la adopción de posiciones en materia militar, la Comisión de Defensa, presidida por el Gral. Licandro, está integrada por militantes de todos los partidos del FA que quieran participar. No hay cotos reservados para ningún partido y las orientaciones surgen de las resoluciones del FA en sus congresos.




4. 12.09.05. La lucha por la justicia social como prioridad

¿Qué se espera de un gobierno de izquierda?
La lucha por la justicia social como prioridad
Por Hugo Cores

La marcha del nuevo gobierno ha desencadenado algunos debates de interés. Persisten tensiones internas que, al no explicitarse, pueden generar confusión.
Una primera pregunta que me haría es ¿qué se espera de un gobierno de izquierda? Quiero decir de un gobierno cuyo símbolo, entusiasta y unánimemente aceptado, es la bandera roja, azul y blanca de la izquierda uruguaya. Mostrar con nuevos hechos que este gobierno no responde a los mismos intereses sociales que los anteriores, debería ser, a mi juicio, la primera prioridad.
¿Qué se espera de un gobierno de izquierda?

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    Creo que se espera un esfuerzo desde el gobierno por avanzar en una redistribución de la renta que permita devolver lo que se le ha expropiado a ese millón de nuevos pobres y a esos más de 270 mil indigentes que tiene el país como fruto de 'la ley de la selva' neoliberal que imperó hasta el 1º de marzo de este año.
    Desde esa primera exigencia: menos pobreza, más igualdad, mejoras en la salud y la educación, mejores salarios, más oportunidades de empleo y vida digna, es que trato de ordenar una valoración de lo que está haciendo el gobierno.
    Un segundo aspecto, tan importante como el anterior, es la reparación de las deformaciones autoritarias que ha sufrido la democracia en el país.
    La existencia de delitos impunes, de "pactos de silencio", la supervivencia de concepciones que le ponen límites, ilegales e inconstitucionales, al ejercicio de la soberanía del pueblo.
    La existencia de una doctrina reproducida en los estamentos militares que se hace solidaria con lo actuado durante la dictadura militar. Solidaria con las torturas, las desapariciones y todas las demás violaciones a los derechos humanos. Reproductora también durante más de treinta años de una "historia oficial" imbuida de esa doctrina de justificación de las aberraciones perpetradas durante 13 años.
    Finalmente, como tercer aspecto, hay también expectativa en que se sustancien todas, y en el menor tiempo posible, las auditorías administrativas que permitan determinar las responsabilidades de los ex gobernantes en el deterioro y la bancarrota de buena parte de las instituciones de nuestro Estado.
    Hay otros aspectos, como el desarrollo de una integración latinoamericanista, en la senda de los excelentes acuerdos firmados con el Presidente Hugo Chávez, le agraden o no a la diplomacia estadounidense. Pero no quiero abrir demasiadas cuestiones a riesgo de que se disperse lo principal.
    Fuero sindical
    En el Plenario Nacional del FA se abordó la cuestión del trámite de la ley de Fuero Sindical. Aprobada con el respaldo total de los legisladores de la mayoría, el trámite parlamentario fue suspendido ante algunas reclamaciones realizadas por los empresarios.
    En el debate interno del FA se dijo, palabra más palabra menos, que la ley aprobada en Diputados "golpeaba sobre una de las líneas maestras de la acción del Ministerio de Trabajo como lo era el tripartismo, el espacio desde donde se iba a diseñar una política de desarrollo nacional, elemento esencial que al país le estaba faltando". Como es obvio creo que el tripartismo es un instrumento útil para abordar un sinnúmero de problemas laborales. De hecho en un régimen democrático toda huelga, todo conflicto termina con una instancia tripartita, es decir los representantes del capital, los trabajadores y el Estado.
    El Derecho en lugar de la fuerza
    En este caso no creo que este método (creo que, tal como se lo fundamenta, es más que eso, es una concepción) sea aplicable a la discusión de la ley de Fuero Sindical.
    La necesidad de dar garantías a la organización obrera es previa a cualquier abordaje de otro tema.
    La represión al sindicalismo por parte de las patronales, que empezó con Pacheco, tuvo su período de auge durante la dictadura y se prolongó durante los gobiernos neoliberales posteriores es una violación a los derechos humanos y a las libertades democráticas de los trabajadores.
    Privar al obrero de instrumentos de organización y lucha está en el ABC de la doctrina neoliberal de Hayet y de la acción de la inmensa mayoría de los empresarios siempre que pueden.
    El imposibilitar el desarrollo de los sindicatos y cercenar las reivindicaciones obreras ¿tuvo efectos pertinentes?
    ¡Vaya si los tuvo! Esa es una de las causas de la caída a pique del salario real y del empeoramiento de las condiciones de trabajo en los últimos decenios.
    La ley de Fuero Sindical, al hacer cumplir con las leyes que protegen la sindicalización está reponiendo una libertad avasallada. Está colocando la noción de derecho en lugar de la noción de fuerza, usada y abusada por el sector más poderoso en la relación laboral, que es el propietario del capital.
    Cuando el proyecto se discutió en el Parlamento hubo dos informes lapidarios a favor de la ley aprobada en Diputados. Desde la Cátedra de Derecho Laboral, Héctor Barbagelata y Oscar Ermida Uriarte ingresaron con gran nitidez conceptual en el debate. Rebatieron las tesis patronales, demostrando cómo, desde el punto de vista del derecho laboral, es siempre el empresario quien debe informar sobre las razones de los despidos.
    Se preguntan los universitarios ¿qué trajo de bueno para el país la aplicación de las doctrinas neoliberales? Menos salario, más pobreza, más desigualdad social.
    Significativamente las opiniones de los académicos fueron tan rotundas que en los debates que siguieron no hubo ninguna fundamentación contra sus argumentos. (Dicho sea de paso los términos de este debate están contenidos en un sitio frenteamplista en la red, www.pvp.org.uy )
    La Ley de Fuero Sindical, entonces, está ligada a dos de las demandas esenciales que tienen derecho a hacerle al gobierno quienes el 31 de octubre votaron por Tabaré: el restablecimiento de una libertad democrática avasallada y la lucha contra los bajos salarios y la pobreza, contra la distribución regresiva de la renta y la desigualdad creciente.
    Reforma tributaria
    En nuestro programa y uno de los tópicos más recurridos en la prédica que todos los frenteamplistas y aliados realizamos durante las campañas electorales, es la crítica al actual sistema impositivo que hace recaer el peso de los impuestos en los más pobres y el impulso a una reforma tributaria por la cual los que tienen más y ganan más, paguen más. Y los que tienen menos y ganan menos, paguen menos.
    Esa reforma se está preparando en el ámbito del Ministerio de Economía. Algunas declaraciones recientes de sus titulares han puesto el acento en una reforma para reducir la evasión y asegurar la estabilidad económico-financiera del país.
    Está faltando poner el énfasis en el papel que una reforma tributaria (expediente por demás seráfico que además se ha anunciado será "gradual" es decir parsimonioso y frugal) tendrá en el anhelado objetivo de una distribución más justa de la renta.
    Dado que se trata de un tramado técnicamente complejo es importante que los soportes políticos e ideológicos de la reforma tributaria se conozcan con suficiente anticipación de manera que puedan ser examinadas detenidamente por todas las fuerzas progresistas, incluyendo a los organismos de base del FA... No sea cosa que aparezca, con plazos imperiosos y bajo la forma de un CD.
    Cuestiones de estilo y de fondo
    En los debates del Plenario Nacional del FA, un compañero respondió a críticas que algunos habíamos formulado acerca de las concepciones defendidas por los actuales mandos militares sobre lo actuado por los mandos durante la dictadura.
    Los tres jefes, con palabras y tonos distintos, han defendido a sus viejos compañeros de armas que llevaron adelante la represión. Definen a esta, aún hoy, como un ciclo que salvó a la patria del peligro de la subversión.
    Ese pensamiento no puede producir informes creíbles sobre cementerios clandestinos ni guiar una acción democrática al frente de las FFAA, de ahí la conveniencia de deponerlos del mando. Eso dijimos. Se nos respondió que hoy sólo se podrían ascender hombres que habían participado del proceso. Los otros, (los que no habían incurrido en esas aberraciones) no eran confiables por "pusilánimes", a lo que se agregó alguna otra sentencia no menos infeliz. Lo curioso del asunto es que lo más señalable de esas expresiones no ha sido suficientemente observado: los militares merecedores de la desaprobación del dirigente frenteamplista lo serían... por no haber participado en los atropellos de la dictadura.
    Tomado de La República, 12/09/2005





5. 05.09.05. Cuando se trata de cumplir con lo prometido


Escribe Hugo Cores

En el curso de la semana pasada dos acontecimientos importantes tuvieron como escenario la acción política de la izquierda: la reunión del Consejo de Ministros donde se produjo un cruce de opiniones entre el Presidente de la República y el Ministro de Economía y la reunión del Plenario Nacional del Frente Amplio, máximo organismo de conducción de la fuerza política.

Creo que en ambas instancias estuvieron en juegos decisiones importantes. Y también contraposición de opiniones que son fundamentales para determinar si la acción de gobierno del FA-EP-NM se afirma en sus realizaciones de signo popular y democrático o cede ante los obstáculos y no consigue sustanciar su proyecto de cambio.
Dos concepciones distintas en el Consejo de Ministros.

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    En su reunión habitual de gobierno, el lunes 29 se reunió el Gabinete convocado por el Presidente de la República. Lo que sigue parte de atenernos a versiones detalladas publicadas por la prensa posteriormente y que no han sido desmentidas.
    En el curso de la reunión, el Ministro de Economía Danilo Astori, que repartió una versión del proyecto de Presupuesto del Poder Ejecutivo, anunció que no había logrado una fórmula que le permitiera alcanzar el 4.5% del PBI en el curso de los cinco años de vigencia de la Ley.
    En ese momento intervino el Presidente de la República para señalar que el porcentaje anunciado para los gastos de educación había sido una promesa de la campaña y que estaba decidido a cumplirla.
    El Dr. Vázquez apoyó su propuesta, desde el punto de vista técnico, con una fórmula elaborada por el economista Carlos Viera, de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto.
    Ante la determinación del Presidente, el Ministro Astori expresó que dentro del presupuesto deben respetarse determinados “topes” que surgen del acuerdo al que llegaron el gobierno y el Fondo Monetario Internacional y que no se pueden modificar” (en esos términos, nunca desmentidos, lo informa Búsqueda en su última edición)
    Digamos de paso que la propuesta aportada el economista Carlos Viera es coherente con lo que él escribió y sostuvo públicamente en las deliberaciones del Congreso “Héctor Rodríguez de diciembre del 2003. Y que en definitiva fue lo que el Congreso resolvió.
    De todos modos, lo decisivo es que el Presidente de la República respalda esa visión. Y lo hace apelando a un argumento claro y directo pero inusual en las prácticas de los gobiernos anteriores que este país ha sufrido.
    “Es una promesa de la campaña, estamos absolutamente decididos a cumplirla”.
    El diferendo entonces es trascendente.
    Para el M. de Economía, se trata de respetar los acuerdos con el FMI. Vázquez recuerda que fue una promesa preelectoral y por eso hay que cumplirla.
    El trámite tuvo otros episodios, pero quiero detenerme por un instante a reflexionar sobre esto.
    Cuando los frenteamplistas decidimos “respetar los compromisos externos” lo hicimos condicionando ese cumplimiento a que “no imposibilitara el cumplimiento de los compromisos contraídos con la sociedad”, la llamada “deuda interna”.
    La idea de que no pagaremos con el hambre o con la imposibilidad del desarrollo de un país productivo se aprobó en aquella oportunidad. Y sobre esos postulados se desarrolló la campaña electoral. Ese compromiso es el que Vázquez está absolutamente comprometido a cumplir.
    En un mundo atiborrado de promesas incumplidas. En una América Latina donde han tendido a proliferar los gobiernos “obedientes”, que cumplen sin chistar las indicaciones del FMI, para perjuicio de los intereses de sus pueblos y sobre todo de los más pobres, en este continente, es poco frecuente una concepción de la democracia que, en el momento de decidir algo tan trascendente como un presupuesto nacional por 5 años, ponga encima de la mesa, nada más ni nada menos, que los compromisos contraídos con la ciudadanía.
    ¿Cuanto hace que esa lógica de respeto al ciudadano no formaba parte de la ‘cultura de gobierno’ en Uruguay?
    Cuando asumió como Presidente en 1985, Sanguinetti desconoció los acuerdos de la CONAPRO, donde estaban casi todos los temas claves para una verdadera transición hacia la democracia.
    Lo primero que hizo Lacalle cuando asumió fue un tremendo ajuste fiscal olvidando que en su campaña se había comprometido a bajar los impuestos y el precio de los combustibles. Incumplimientos similares, y no solo en el terreno económico, tuvieron las dos últimas administraciones del P. Colorado.
    El Plenario Nacional del Frente Amplio
    Cuando todavía no habían terminado de extinguirse las variadas interpretaciones sobre el encontronazo del lunes 29, el pasado sábado se reunió por primera vez desde que el FA asumió el gobierno su Plenario Nacional.
    El organismo, integrado por más de 150 personas, tiene una composición y un estilo de debates profundamente democrático. No hay otro partido en el país capaz de habilitar una asamblea de este tipo para discutir cuestiones políticas y de gobierno.
    El FA lo hizo. Todas las voces se oyeron. La de los partidos que quisieron hablar y, sobre todo se oyeron las voces de un sector que tiene alrededor de la mitad de los integrantes del organismo que vienen mandatados por los organismo de base del FA: las Coordinadoras y Departamentales que agrupan a los comités de base locales.
    Estos representantes de las bases son ciudadanos que participan de la actividad política como militantes. No son profesionales. No viven de la política. Son docentes, obreros, jubilados, obreros, profesionales o comerciantes. Militan porque están convencidos.
    Ese Plenario discutió la crisis del Presupuesto, la cuestión de la deuda y de la Carta de Intención, la política que se impulsa a través del equipo económico, el proyecto de ley sindical a estudio en el Parlamento, los informes de los mandos militares sobre el emplazamiento de yacimientos conteniendo restos de ciudadanos desaparecidos y varios otros temas.
    El Plenario junto con la Declaración General votó, en el segundo punto, un par de incisos que nosotros propusimos: (Pese a ese sombrío panorama) y a los obstáculos interpuestos por fuerzas e intereses sociales y económicos conservadores, intransigentes ante las demandas de justicia social y aferrados a un modelo de país injusto, dependiente y subordinado… Obstáculos que nacen también de la sobrevivencia de concepciones que justifican la impunidad y la doctrina de la seguridad nacional…
    Son posibles o no son posibles los cambios
    Nos pareció importante incorporar a la discusión la cuestión de los obstáculos que enfrenta nuestro gobierno para lograr la realización de su programa, de lo prometido al pueblo antes de las elecciones.
    Veamos, un acuerdo con el FMI puede ser visto como formando parte de una realidad inmodificable a la cual nuestra acción política debe adaptarse. Y así como no podemos hacer planes para gobernar más allá de los límites de nuestra geografía, no estamos en condiciones de intentar otros caminos que aquellos que nos imponen el FMI y, más en general, las reglas del capitalismo globalizado representadas por la OMC, el BM, y demás.
    Una acción de gobierno tal como nos proponemos realizar, implica no adaptarnos sino vencer esos y otros obstáculos, como el de la impunidad.
    Partimos de la base que no todo está determinado por los acuerdos económicos con los organismos externos. Ni admitimos la lógica de “las verdades posibles” en materia de violaciones a los derechos humanos.
    Por el contrario, tenemos y debemos ampliar los espacios de lucha por más soberanía y por evadir el dogal asfixiante de las imposiciones externas inherentes al neoliberalismo, teóricamente caduco pero con gran poder, especialmente en esta fase de expansión agresiva de los intereses del Imperio.
    Y si esto no fuera así. Si el techo ya nos fue fijado desde afuera y de antemano… En ese caso no tendría razón el Presidente de la República. Ni nuestro Congreso del año 2003 ni las aspiraciones expresadas por las mayorías que acompañaron al FA el 31 de octubre. Y toda nuestra campaña prometiendo cambios de fondo hubiera sido una indisimulable equivocación.
    Tomado de La República, 4 de setiembre de 2005



6. 29.08.05. Los recursos son escasos y el tiempo también

Sobre cada promesa incumplida, vuela el helicóptero del fin de reinado
Los recursos son escasos y el tiempo también
Escribe: H. Cores- PVP-Frente Amplio

Empecemos por señalar algo casi obvio: la intensificación de la presión norteamericana sobre los países de nuestra región. Con Bush el imperio no solo defiende el mantenimiento de su supremacía histórica en A. Latina sino que procura nuevos avances sobre la soberanía y el desenvolvimiento económico de los pueblos. En todos los planos pero con especial énfasis en los aspectos militares y de apoderamiento de los recursos naturales.

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    En estas circunstancias, si la izquierda pierde contacto con las masas, si sus estructuras partidarias se debilitan o se vuelven sectarias, si pierda la capacidad de movilización, la vulnerabilidad de su gobierno aumenta.
    Cualquier episodio, sea del origen que sea, si no hay respaldo popular activo puede convertirse en un arma del enemigo: hasta la demora frente a los daños de un temporal que hace volar techos, derriba árboles, cables eléctricos y líneas telefónicas.
    1- En el contexto adverso de esa agresiva expansión norteamericana, desde el 1º de marzo se ha iniciado en Uruguay un período que se caracterizó como un “cambio de época”. Vale decir, las tareas que componían la agenda del gobierno popular no eran la suma de una serie de asignaturas pendientes sino un cambio de la totalidad de las relaciones de fuerza.
    Así lo han percibido tempranamente la derecha y la diplomacia norteamericana, que no están dispuestas a conceder nada de sus posiciones de privilegio y que ante cualquier esbozo de cambio ponen obstáculos y presagian más desdichas para el país.
    Esto vale para una vasta gama de grandes empresarios, con gran poder dentro de las cámaras patronales, cuyo poder de presión está en proporción con el alcance de su fortuna y sus vínculos con transnacionales, su capacidad de financiamiento a políticos profesionales y su habilidad para adscribir a sus intereses a un séquito siempre dispuesto a encontrar las hechuras jurídicas, o “de sentido común” que sostienen que lo bueno para el país es que unos se deslomen trabajando por salarios miserables para que otros puedan asegurar la rentabilidad de sus empresas y remitir al extranjero sus ganancias.
    2- Aparece una idea sustentada por la derecha, que la búsqueda de la verdad y la justicia es antagónica a las iniciativas económicas y sociales que reclama la sociedad uruguaya. El reclamo, de origen pragmático, de contraponer las “realizaciones concretas” a la búsqueda de la verdad histórica, como si esta fuera un lujo prescindible o el capricho de una minoría.
    El objetivo de verdad y la justicia significa ingresar al territorio prohibido de un tramo del pasado sobre el que pesa un “pacto de silencio” y un sistema de complicidades forjado a lo largo de los años.
    Como resultado de las decisiones del gobierno, las investigaciones han dado inicio, pero los informes realizados por los jefes de las tres armas han resultado una verdadera tomadura de pelo, pues allí poco se aporta de nuevo con relación a lo que ya habían denunciado las víctimas.
    Además los actuales mandos aparecen no sólo como coparticipando en acciones represivas que durante años negaron sino que reivindican el papel cumplido por las FFAA durante la dictadura.
    Los mandos de las FFAA, responsables de decenas de secuestros y desapariciones, aparecen presentando aquel desempeño como inspirado en el “objetivo superior” de defensa de la patria.
    ¡Veinte años después de restaurada la democracia, los jefes de las armas siguen sosteniendo que la dictadura salvó al país!
    ¿Es esta una preocupación de anticuarios? ¿O es algo del presente y del futuro?
    Vale la pena ver lo que está ocurriendo con los mandos militares en Brasil hoy, donde las tormentas que sacuden al poder político democrático están haciendo emerger nuevamente un cierto protagonismo militar.
    Apareció la famosa “inquietud de los mandos” a quienes preocupa que, privado del respaldo de los políticos centristas, el presidente Lula “pueda quedar como rehén de los grupos de izquierda” como el movimiento sin tierra: ¡qué rápido renace lo que se daba por muerto!
    3- Si la izquierda en el gobierno rompe el cordón umbilical que la une con las aspiraciones más sentidas de la gente, se atrinchera en las bastiones prestados de la administración y deserta de las fortalezas propias que nacen de la movilización, renacen otros protagonismos hoy latentes que van a hacer pesar su fuerza en la búsqueda de una salida política.
    Una lectura a lo ocurrido con nuestros vecinos bastaría para ver lo que no se debe hacer: desarticular la fuerza política, mantener las pautas económicas impuestas desde el FMI y perder contacto con los centros neurálgicos de la movilización popular.
    Viendo la peripecia Lula se comprende que en la A. Latina de hoy los tiempos son cortos. Sobre cada promesa incumplida, vuela el helicóptero del fin de reinado.
    Como ocurrió en diciembre del 2001 con Fernando de la Rúa, que se mantuvo apegado a los lineamientos de política económica neoliberal y al ministro Cavallo que los personificaba.
    Lo que ocurrió en Bolivia en octubre del 2003 con Sánchez de Lozada, obligado a huir por la movilización popular contra su política neoliberal.
    O lo que ocurrió con Lucio Gutiérrez en Ecuador, en abril del 2005, que incumplió con los compromisos contraídos con el pueblo y aceptó todas las imposiciones de Washington y también partió en helicóptero.
    4- Los gobiernos de izquierda no tienen a su favor el “empuje ascendente de la historia”. Van contracorriente. Un gobierno progresista para durar tiene que actuar con sentido nacional y popular. Y eso significa llevar adelante conquistas para la gente, que universalicen y que hagan claro, a través de hechos -que podrán no ser espectaculares pero si significativos- (recuperación salarial, creación de empleos, recursos para la educación y la atención de la salud) que muestren a todos los ciudadanos el sentido popular del gobierno.
    5- A diferencia de otros gobiernos progresistas, como el de Lula, el gobierno del FA no alcanzó la victoria electoral como resultado de acuerdos con partidos de la derecha y posee mayoría propia en ambas cámaras legislativas.
    Nuestro compromiso con el programa es más directo y cohesionado que el de Lula. Somos responsables, a sola firma, de llevar adelante un cambio progresista.
    A diferencia de De la Rúa que asumió el poder en la Argentina, fruto de una Alianza pergeñada entre gallos y medias noches, el programa del Frente Amplio no ha sido improvisado sino que hace más de treinta años que se viene enarbolando y actualizando.
    A diferencia de la Alianza argentina, el FA no es una conjunción electoral pegada con saliva sino una fuerza política cohesionada con decenios de historia en común.
    6- Hay una batalla decisiva en curso: una lucha por verdad y justicia en la que todo parece indicar que el gobierno y el sistema institucional democrático saldrán airosos, sobreponiéndose a las dilatorias y a las mentiras promovidas desde el alto mando militar.
    Esta victoria tendrá el efecto de una depuración institucional, sin la cual se sumarían nuevos obstáculos al proyecto de relanzamiento del país por la senda del desarrollo productivo y la justicia social.
    Al mismo tiempo está planteada una agenda de realizaciones económicas y sociales que, haciendo del PANES el punto de partida, sea capaz de ir, desde ahora, creando condiciones para absorber mano de obra.
    Se acerca el fin del amordazamiento de la actividad sindical y el desconocimiento de los derechos obreros, lo que pone en el tapete la caída del salario real y la necesaria redistribución de la renta.
    Es necesario alentar desde ya proyectos productivos, iniciativas estatales, privadas o mixtas, orientadas a darle un sentido social a la reactivación económica. De lo contrario, las cuentas del Estado podrán mejorar, los montos de las exportaciones acrecentarse, el déficit fiscal disminuir. Todo eso nos permitirá recibir alguna palmadita de aprobación por parte de los jerarcas del FMI. Pero no se habrá alcanzado el comienzo de una mejora sustantiva en las condiciones de vida del pueblo trabajador. Y ese objetivo es tan esencial para el Frente Amplio como la búsqueda de la verdad y la realización de la justicia.
    Tomado de La República, 29 de Agosto de 2005



7. 22.08.05. A los empujones, viene clareando

La importancia presente y futura de terminar con la impunidad.
A los empujones, viene clareando
22 de agosto de 2005


El pueblo uruguayo está tomando conocimiento de una realidad que, desde hace más de 32 años, bajo un ahora reconocido “pacto de silencio”, le fue ocultada. Y la “operación zanahoria”, lenguaje semimafioso, ha entrado sin ningún rubor en los documentos suscritos por los más altos oficiales uruguayos.
Este cambio, impulsado por el nuevo gobierno, es de incalculables proyecciones. Actuales y futuras.

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    Una meta que estaba pendiente
    Actuales: cada vez es más difícil encontrar quién salga a defender la acción represiva durante los años que van de 1972 a 1985. Cada vez resulta más difícil, también, encontrar a quién defienda la política de ocultamiento, comandada desde el poder por blancos y colorados, con respaldos varios en la sociedad, en el mundo académico y mediático.
    La confirmación por la Fuerza Aérea del segundo vuelo de uruguayos secuestrados en Argentina, es otro salto hacia la verdad y eleva la gravedad de los crímenes cometidos por la dictadura.
    Ante estas verdades hubo vacilaciones. ¡Si hasta no faltó, desde la izquierda, quien afirmara, hace apenas unos meses, que los problemas de la impunidad interesaban sólo a un pequeño núcleo de personas!
    Pasando por encima de trece años de lucha popular
    También parece amainar la pamperada, que contaba con impensables defensores, de la idea de los dos demonios: Aquello de “Los antiguos rivales que debieran sentarse finalmente en una mesa para ponerse de acuerdo y pacificar definitivamente el país”…. Esas frases que usted tanto ha oído, sencillas como un refrán pero más falsas que un billete de 12 pesos.
    El socorrido esquema de dos demonios pactando y perdonándose mutuamente, pasa por encima de trece años de lucha popular.
    Elude la descripción de lo que fue el régimen de terrorismo de Estado, no sólo en sus aspectos “militares”, que en realidad fueron sobre todo policiales sino también la complicidad de una parte del personal político de los Partidos Tradicionales que usurparon cargos de gobierno, legislativos, docentes, diplomáticos y demás. Tal teoría “blanquea” a los dirigentes civiles del proceso, ya que los crímenes y torturas empezaron antes del golpe de 1973.
    Un balance de lo que significó el terrorismo de Estado cobra importancia hoy, cuando el Estado ha dejado de ser terrorista y, desde sus palancas, un nuevo gobierno, democrático y popular, procura que las instituciones sean un instrumento para el cambio social avanzado.
    Recuperar ciudadanía activa
    Todos podemos comprobar día a día que los grados de movilización popular del 2005 son más débiles que antes. Se sale menos a la calle, se reflexiona en común sólo de tanto en tanto. Faltan pronunciamientos políticos sobre temas importantes.
    Hay, por los menos, dos grandes razones por las que el pueblo uruguayo está hoy menos movilizado: la primera es el peso de la desocupación, sobre todo en la industria.
    Eso se lo debemos al largo ciclo del neoliberalismo. Acosado por el hambre y la inseguridad, decenas de miles de trabajadores, antaño sindicalizados, sufren el agobio de las necesidades del día, sin tiempo ni fuerzas para ensayar formas de participación activa en la vida política del país.
    La otra razón proviene del terrorismo de Estado y sus secuelas, de la larga impunidad pasada. Y la impunidad pasada tiende a convertirse en impunidad presente: si tantos crímenes se pudieron cometer sin conocerse la verdad y sin que llegue la justicia ¿por qué tendría que haber verdad y justicia para los delincuentes de cuello blanco de hoy, los intocables, los mafiosos, los usureros, los usufructuarios de las licitaciones truchas, de las concesiones y prebendas?
    Debilitado su poder de indignación y escépticos acerca de la vigencia real del Estado de Derecho, muchos ciudadanos tienden a pensar con fatalismo que todo seguirá igual.
    De ahí la importancia, presente y futura, de terminar con la impunidad. La impunidad quita las energías democráticas latentes en la ciudadanía, las envenena de escepticismo, de la vieja y criolla incredulidad.
    El contenido de clase de la dictadura
    Mirar el pasado situando el protagonismo en la acción perversa de los dos demonios contribuyó a eliminar de la escena a las otras formas de protagonismo popular.
    Los fautores de la obra habrían sido dos polos chiquitos y pareció que había muchos interesados en que los trece años de dictadura se presentaran así, como la historia de una banda contra otra, como la épica de un grupo de conjurados contra otro, ¡hoy por fin todos igualmente arrepentidos!
    Obsérvese que fue necesario esperar casi hasta fines del 2003 para que aparecieran las primeras obras, verdaderamente testimoniales, sobre lo que había sucedido en el Penal de Libertad, hecho que afectó a, por lo menos, 2873 presos: todo un pueblo. Y lo que pasó con sus familiares.
    Durante veinte años de democracia, el reduccionismo de los dos demonios llegó a tal punto que casi dejó fuera de la memoria colectiva el análisis de un fenómeno de dimensión social, como fue el gran número de presas y presos políticos que hubo en este país. Porque al número anotado más arriba hay que agregarle el de las mujeres encarceladas, los miles que estuvieron presos sin ser procesados y los que cumplieron sus condenas en unidades militares del interior. Y los desaparecidos.
    Incluso limitarlo sólo a los presos no dice todo sobre el terrorismo de Estado, que fue una malla lacerante que si ciñó de manera opresiva sobre el cuerpo entero de la sociedad, asfixiándola: proscripciones políticas, control de los medios de comunicación. Y todos los ciudadanos clasificados en tres categorías: A, B y C.
    Dotados de la facultad de prohibir, los usurpadores en el poder, lo clasificaron todo: hasta los tangos de Gardel.
    Y sobre todo a los trabajadores. Las “listas negras” que permitieron el despido de miles de sindicalistas a los que luego les fue imposible conseguir trabajo dentro del país.
    El objetivo era paralizar toda forma de resistencia política o gremial. Todo anhelo de pensar las cosas con cabeza propia.
    Como resultado de este signo social de la dictadura, decenas de miles de obreros fueron arrojados de la ciudad a los barrios marginales, despojados de buena parte de sus derechos ciudadanos y de los instrumentos para defenderse ellos y sus familias. Y el salario real cayó a la mitad.
    Están cambiando los tiempos
    Ahora empiezan a abrirse, por fin, los tiempos de la verdad. Y de lo que se trata es de recuperar la capacidad de ejercicio de la ciudadanía. De vigorizar la conciencia de legitimidad de la lucha por los derechos, individuales y colectivos, que la larga noche del terrorismo de Estado procuró extirpar para siempre.
    No es hora de balconear
    Tanto la parálisis del neoliberalismo y del terrorismo de Estado como la teoría reduccionista de los dos demonios nos convidan a ser balconeadores.
    En el mejor de los casos, ser hinchas, o seguidores desde afuera, de éste o del otro. Como balconeadores, no estamos en condiciones de contribuir en nada, ni en la labor del gobierno, ni en el progreso del país.
    El balconeador no formula demandas ni se organiza. A lo sumo aplaude. No denuncia, ni juzga, ni da batalla contra los que esquilmaron el patrimonio público.
    El balconeador cree, equivocadamente, que basta con votar bien una vez cada cinco años.
    Por supuesto, el balconeador crece regado por la saliva de políticos a quienes le resulta confortable mantener a la gente, convertida en mero público, inmovilizada, como embobado espectador, de sus gestos y sus hazañas.
    El imperio nos acecha
    Nos esperan desafíos titánicos. A EEUU no le gusta la amistad de nuestro gobierno con el de Venezuela ni la reanudación de relaciones con Cuba.
    Los tratados suscriptos con Chávez son vistos como un riesgo para su dominio económico y militar en la región.
    Por ahí están yendo y viniendo los Rumsfeld y toda la caterva de funcionarios, diplomáticos e intrigantes, que procuran mantener a nuestra América Latina fragmentada y débil.
    Los intereses imperiales cuentan con apoyo en operadores sociales y políticos ligados al privilegio económico, algunos enquistados en puntos clave del aparato estatal. Pero su gran aliado es la pasividad y la resignación.
    Publicado en La República del 21 de agosto de 2005



8. 15.08.05. Imágenes de una guerra encubierta

Escribe Hugo Cores

Días pasados, de improviso, ingresé al Centro Municipal de Fotografía de la Intendencia de Montevideo, en la calle Ejido casi 18 de Julio.
Además de sus servicios permanentes, en tanto archivo fotográfico de la ciudad, el Centro presentaba una exposición de un joven fotógrafo, Daniel Machado, cuya obra no conocía.
Retuve dos de los puntos clave de la exposición y el video explicativo que se exhiben en el local.

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    1- El primero y más importante es el llamado "El Hospital Rodelú", una treintena de fotos de buen tamaño colocadas sobre los muros de la sala y luego miradas nuevamente en el relato contenido en el video.
    Las fotos, tomadas durante 2004, son una ojeada en perspectiva sobre la situación del Hospital de Clínicas. Las imágenes que ha captado Daniel Machado te dejan casi sin respiración.
    Viendo aquello pensé, "qué poco se logra con la palabra y cuánto puede decirnos la imagen, con qué fuerza habla de lo que tanto nos costaría decir con palabras."
    Y pensé también: esta colección de fotos debieran verla todos los estudiantes de medicina, y los del IPA, y los de magisterio. Y todos los maestros y todos los periodistas. Y todas las personas nacidas en este país, de todas las edades y de todas las profesiones. Estas imágenes debieran ser itinerantes para que las pudiera ver todo el país.
    2- Sucede que, hace un tiempo, un amigo de Daniel Machado estuvo unos días internado en el Hospital de Clínicas y Machado lo fue a visitar y a cuidar. Así conoció el Hospital Manuel Quintela.
    Luego, la mirada sutil del artista observó unas realidades que luego capturó con su máquina y son las imágenes que hoy se exponen.
    Desde las paredes, las fotos silenciosas y de colores algo desvaídos constituyen un acta de acusación, una interpelación serena y sin concesiones al país y a sus autoridades.
    El ojo sutil del artista se detiene en lo que nadie mira o en aquello que, de tanto ser mirado, ya no se ve: los rostros y los cuerpos de los pacientes. Del pueblo humilde y sufrido que va a curarse o morir en el Clínicas.
    De sus trabajadores empobrecidos, de sus salas de paredes derruidas y sucias. De la humedad que todo lo rodea. De la miseria, piso a piso. De los cristales manchados de herrumbre de sus ventanas. Allí no hay nada de retórica ni de exageración. Sólo unas imágenes insoportables.
    "Hospital Rodelú", así te dejaron país. Por suerte para vos, país, hay todavía quien se indigna y registra y cuenta y denuncia y al hacerlo, quizá hasta sin quererlo, está pidiendo cuentas.
    Tras esas imágenes que claman, hay treinta años de saboteo contra el Hospital Universitario, contra la parte de pueblo (unas 3.000 personas diariamente) que se atiende allí porque no tiene otra posibilidad. También contra la Universidad pública, contra el país del estudio y del saber.
    Es mucho lo que dicen esas fotos de colores desvaídos. En su silencio cuentan una historia cargada de sentidos y de dolor: la historia del orgullo de lo que fuimos, en 1953, cuando se inauguró el Hospital Manuel Quintela, cuando era el más grande y quizá el mejor de América Latina y la vergüenza de lo que es hoy.
    Y esa historia es un relato que enseña, un relato ilustrativo y a la vez indignante. Más que decenas de discursos o artículos de agitación política.
    De lo que fuimos a lo que somos. En el medio, las recetas del FMI, los ladrones de cuello blanco, las grandes fortunas que se han ido del país, los barrios privados en las zonas residenciales, el despilfarro y la frivolidad de las clases dirigentes.
    De la sociedad democrática al país donde manda la plutocracia.
    3- La otra parte del tríptico presentado por Daniel Machado, llamada "La Familia Rodelú", integrada por "La Cárcel Rodelú", está contenida en el video que se exhibe en el Centro.
    Se trata de una serie de imágenes tomadas en el interior de una casa del Barrio Goes. Una casa habitada, hace unos 30 años, por una familia de clase media bastante acomodada.
    El disparador de la máquina digital de Machado acciona para captar las imágenes de la familia y de la casa. Y de lo que queda de aquel antiguo esplendor. Un esplendor exiguo, bien moderado, por cierto. Un bienestar casi austero, muy uruguayo.
    Pasmado, el espectador se pregunta ¿de dónde son estas fotos, a la vez tan familiares, tan humanas y tan lacerantes? ¿Acaso de Varsovia o de alguna otra ciudad devastada en la segunda guerra?
    ¿Qué calamidad pasó por aquí, qué sismo destruyó esta familia, estos muebles, estas paredes de la casa?
    Por segunda vez las fotos de Machado nos preguntan desde el silencio ¿qué pasó con Uruguay?
    ¿Qué dejaron que le hicieran a este país? ¿Qué es lo que nos ha dañado así y no figura en ninguna crónica de batallas perdidas pero heroicas, ni de sitios, ni de viejas ni nuevas Troyas?
    Fuimos y ya no somos. Teníamos y ya no tenemos. Entenderlo cuesta, pero los más viejos algo sabemos.
    4- Daniel Machado aprendió a descubrir los signos de una guerra encubierta. La guerra que han llevado adelante los que nos subdesarrollan, los que nos depredan y saquean.
    Y al hacerlo, quizá sin proponérselo, con la intuición del artista, nos está hablando de la lucha que tendremos que dar para poner fin a ese saqueo. Para volver a vivir. Para que la salud esté al alcance de todos. Para que la dignidad como pueblo nos sea devuelta y las heridas reparadas.
    Propongo, por esta vía inorgánica, que en las próximas conversaciones con los delegados del Fondo Monetario Internacional, la delegación uruguaya encabezada por el ministro de Economía, Danilo Astori, proponga, antes de empezar cualquier discusión, que se exhiban, ante los funcionarios extranjeros, dos breves videos: El Hospital Rodelú y La Familia Rodelú.
    Será una forma de explicar, en forma breve y sin saturar con cifras aburridoras, todo el mal que nos han hecho las recetas que nos han impuesto, con complicidad de blancos y colorados, en los últimos cuarenta años.
    Y que entiendan por qué, los uruguayos ya no queremos seguir más siendo objeto de ese saqueo. Vale la pena visitar el sitio Web del Proyecto Rodelú: http://b.1asphost.com/electrico/rodelu
    Tomado de La República, 15/8/2005


9. 10.08.05. Hora de la verdad, fin de la mentira



Editorial de La República del 10/8/2005
El cúmulo de información difundida en las últimas horas acerca del avance de las investigaciones sobre desaparecidos marca un antes y un después en la vida del país.
Un antes y un después que no parece haberse aquilatado en toda su dimensión.
A menudo, bajo la forma de “encasillar” un tema, se reduce su alcance, se le quita su fermento espiritual, su significación ética más profunda, se lo confina a un ítem más de la agenda política que tiene que enfrentar un nuevo gobierno.

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    ¿Se podría considerar que es sólo una cuestión de “derechos humanos”(o lo que normalmente se suele entender como derechos humanos), el pasaje de la vida institucional de un Estado de los tiempos de la mentira a los tiempos de la verdad?
    El reinado de la mentira, el ocultamiento, el pacto mafioso que unió entre sí a los responsables de los crímenes más repugnantes, ese tiempo de la mentira ¿proyectaba su sombra ominosa sólo sobre la cuestión de la desaparición forzada de personas, el robo de bebés, los asesinatos políticos?
    No. El tiempo de la mentira empañaba a la sociedad toda. La falta de credibilidad en los gobiernos desmoralizaba al conjunto de nuestra ética colectiva como nación.
    Hoy, entre los que comentan la situación, se oye continuamente la expresión “por fin se dará vuelta la página con este asunto”.
    ¡Pero si este libro se acaba de abrir!
    ¡El nuevo gobierno, presidido por le Dr. Vázquez, ha abierto este libro! Y para pasar las páginas habrá que leerlas.
    Comprobar, por ejemplo, ahora que empezamos a saber la verdad, los mil mecanismos que operaron del ocultamiento.
    Un ocultamiento que empezaba en la voluntad del Poder Ejecutivo, especialmente del Dr. Julio María Sanguinetti, príncipe de la impunidad, alentador y garante del pacto mafioso de silencio.
    Y de Lacalle y de Batlle. De ahí nació el sistema del ocultamiento y la práctica de la mentira.
    Pero sería un grueso error considerar que esto es sólo un asunto del alto mando militar o del grupo de tareas que llevaron a cabo los crímenes, respaldados por los dictadores primero y por los “presidentes democráticos” después.
    La verdad sobre María Claudia y sobre los obreros asesinados en el Boisso Lanza es una luz enceguecedora.
    Bajo esa luz hay que mirar de nuevo toda la historia reciente del país. Mirar, por ejemplo, la apatía y la complicidad de algunos jueces y de algunos fiscales, dóciles a la proyección en democracia del poder de la dictadura.
    Mirar con atención las declaraciones de los políticos, predicadores de la resignación, reproductores de la mentira, esparcidores del miedo, cómplices descarados de la impunidad.
    Una luz potente y casi enceguecedora con la que habrá que mirar los dictámenes apaciguadores de los cientistas sociales, las palabras reconciliación emitidas desde los púlpitos, inconcebible reconciliación entre los hijos lacerados de las víctimas conocidas y sus verdugos anónimos.
    A la luz de los que nos muestran las verdades de hoy habrá que releer las tapas de los diarios y distinguir entre aquellas como las de La República, que no cesó un solo día a lo largo de los años en hacer sonar las llamadas de alerta contra la mentira y la impunidad y las de los otros periódicos, o compendios informativos, que subestimaron o ignoraron la larga lucha que se libraba en pos de la verdad.
    Los hechos de hoy, sencillos en su racionalidad republicana, impulsados por el Dr. Tabaré Vázquez, van mucho más allá que la puesta en conocimiento público de estas verdades, dolorosas y traumáticas.
    El país tiene derecho a pensar que en la primera magistratura se encuentra un ciudadano dispuesto a hacer cumplir la ley, dispuesto a la lealtad con la palabra empeñada ante la ciudadanía en los meses previos al pronunciamiento soberano de las urnas.
    La serena credibilidad que el gobierno ha ganado en este terreno está llamada a expandirse en todas las zonas de su gestión al frente del Estado. Y también eso importa como profundización de la democracia y como capacidad para enfrentar los desafíos de toda índole del presente y del futuro.



10. 08.08.05. Cuestión de palabras




Escribe: Hugo Cores

En 1857 el Sr. Carlos Marx escribió:

“El capital, dice un redactor de la Quarterly Review, huye de la violencia y la refriega y es de condición tímida. Esto es muy cierto pero no es toda la verdad. El capital experimenta horror por la ausencia de ganancia o por una ganancia muy pequeña, como la naturaleza siente horror por el vacío. Si la ganancia es adecuada, el capital se vuelve audaz. Un 10% seguro, y se lo podrá emplear dondequiera; 20%, y se pondrá impulsivo; 50%, y llegará positivamente a la temeridad por 100% pisoteará todas las leyes humanas; por 300% y no hay crimen que lo arredre, aunque corra el riesgo de que lo ahorquen. Cuando la turbulencia y la refriega producen ganancias, el capital alentará una y otra. Lo prueban el contrabando y la trata de esclavos” (…) El Capital, Tomo I, volumen 3 páginas 950 y 951.

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    Han pasado casi 150 años de esta semblanza. ¿Alguien podría decir que es exagerada?

    El viejo topo

    Días pasados, en un artículo breve, el ensayista brasileño Emir Sader se refería a la actualidad de la lucha de clases. ¡Vaya sociólogo este, tan joven y todavía apegado a esas viejas consignas marxistas!, comentaría arrogante algún plumífero de la burguesía de los que dejándose mimar por el poder, siempre están con la última moda.
    Pero sucede que no, que lo de Sader no es una consigna, ni una aspiración de deseos de un sociólogo belicoso.
    No, lo que él hace, siguiendo los lineamientos de una revista conservadora británica, es mostrar de qué manera se está redistribuyendo la riqueza en el mundo. Como, en silencio, sin Comunas de Paris, ni insurrecciones de obreros, campesinos y soldados, y sin soviets ni alzamientos se está produciendo, de manera sigilosa una enérgica lucha de clases. Una lucha que consiste que los ricos del mundo son cada vez más fuertes y más ricos y los pobres, incluyendo a los que viven en los países ricos, son despojadas y se vuelven cada vez más pobres, viven en peores condiciones y trabajan con menos garantías y en forma más precaria.
    La lucha de clases está ahí aunque no se vea ni se la pueda nombrar “en sociedad”. Actúa, como decía Marx, como un “viejo topo” que va socavando las bases de la sociedad preparando el terreno para los grandes cambios, que la injusticia triunfante hace imprescindibles aunque vayan demorados.
    Las comarcas ricas del mundo se benefician de los ahorros que los ricos de los países pobres envían a sus bancos. Luego ese dinero va en préstamos a los países pobres. Estos para pagar esos préstamos, eso lo sabemos en carne propia los uruguayos, no pueden invertir en sus hospitales, ni en sus escuelas y liceos ni en fabricar viviendas….
    Todo esto puede llamarse Fondo Monetario, Organización Mundial del Comercio, Banco Mundial, pero es lucha de clases. Si usted lo mira con la cabeza de ellos, es un mundo organizado, en apariencia racional, moderno y bien ataviado. Si lo mira desde un barrio de San Pablo, Montevideo o Buenos Aires, es un mundo de miseria y violencia.
    Y ni hablar si usted lo mira desde Haití o el Congo donde a pesar de la obra benéfica de los contingentes de paz uruguayos, unas multinacionales, amparadas por “la paz”, depredan naciones con sus pueblos divididos, cada vez más enfermos y hambrientos.

    ¡Infiltración foránea!

    Durante mucho tiempo desde el gobierno se pretendía estigmatizar a la izquierda calificándola de foránea. La izquierda no pertenecía a la nación, no formaba parte del pueblo uruguayo. Era la antipatria. Y se clamaba ¡fuera lo foráneo! ¡Váyanse a Rusia! Foráneos, hijos de una tal por cual.
    Y aunque el ataque era absurdo, porque, en estos países, casi todo, lo bueno y lo malo, ha venido de afuera, no faltaba algún desdichado que lo repetía. Y ahí había que ocuparse en explicar que no éramos ni más ni menos foráneos que los Arzobispos, los pizzeros o los jugadores de fútbol.
    En estos días el Senado abordará el Tratado de Protección Recíproca de Inversiones con los EE.UU. Algunos dirigentes frenteamplistas sostienen con fervor la necesidad de suscribir ese tratado que, según afirman, facilitará el acceso de la inversión privada extranjera, “que tanto necesita el país para su desarrollo y para la creación de empleo”.
    Como muchos frenteamplistas, no creo que ese tratado vaya a favorecernos en nada. Pero al pasar quiero llamar la atención acerca de cómo el tema se ha discutido en Méjico, donde la inversión norteamericana llegó a ser considerable.
    No hace mucho tiempo, un analista de aquel país, Ricardo González Amador, publicó un artículo basado en un estudio reciente de la CEPAL según el cual: América Latina logró en 2004 el mejor desempeño económico en una década, pero al mismo tiempo transfirió al exterior 77 mil 826 millones de dólares como pago de intereses y remisión de utilidades a las matrices de empresas foráneas que operan en la región, cantidad que duplicó el ingreso de inversión extranjera directa, revelaron reportes oficiales.

    No hay crimen que las detenga

    El cuadro que González Amador traza para Méjico, lo hace extensivo a todos los países de América Latina, incluyendo al nuestro. Del análisis citado retengo el adjetivo de “foránea” aplicada a la inversión que viene de afuera o a las empresas trasnacionales que invierten en nuestra región.
    Como sabemos en estos países, viendo el desempeño de las empresas foráneas que se hicieron cargo de las impresas privatizadas, que, como decía Marx en 1857, ¡no hay crimen que las arredre!

    Batallón 14: viejas verdades se abren camino

    Todo parece indicar que la verdad seguirá avanzando. Es un terreno que duele. Pero la verdad compensa. Sobre los desaparecidos en Orletti empezamos nuestras denuncias hace 29 años. En agosto de 1976, con el testimonio Washington “Perro” Pérez, obrero de Funsa, uno de los fundadores de la CNT, luchador de toda la vida, a quien rindo hoy mi homenaje.
    Falleció el 13 de julio de 1986, después de hablar en un mitin en su sindicato cuando se conmemoraban los 10 años del secuestro de León Duarte. Desde agosto de 1976, el Perro Pérez no dejó lugar ni periódico ni tribunal adonde llevar su denuncia. La primera versión escrita de su testimonio se la dictó, en la sede de Amnesty en Londres a Wilson Ferreira, que la pasó a máquina.
    Unos meses después, en diciembre de 1976, se conoció el testimonio del periodista Enrique Rodríguez Larreta Piera, a quien también quiero homenajear. Por su coraje, por la precisión de su testimonio, por su constancia para llevar la denuncia a toda la prensa y a todos los tribunales que fue posible. En América y en Europa.
    Aprovecho para realizar una pequeña referencia “de autoría”. En los años que siguieron, con Pablo Anzalone, Mariela Salaberry y otros compañeros contribuimos a preguntar, pasar en limpio las respuestas, editar, difundir en la prensa, presentar al SIJAU y llevar a los tribunales los contenidos testimoniales de cinco (5) libros de oficiales o soldados desertores de la dictadura que en Brasil se prestaron a brindar testimonios y fotos sobre oficiales y centros de detención y tortura.
    Así conocieron estado público las obras de Hugo García Rivas (con fotos de oficiales acusados), Daniel Rey Piuma (con abundante material fotográfico) Eduardo Laborde Baffico, el Coronel Rodolfo González Díaz y el Teniente Julio César Cooper.
    Todos ellos realizaron testimonios ante tribunales y organismos de derechos humanos, ante la prensa europea y de A. Latina entre 1980 y 1984. Un ejemplar de todos esos textos ha sido donado a la Biblioteca Nacional y pronto estarán en un sitio Web frenteamplista: http://www.pvp.org.uy/
    Han pasado entre 20 y 29 años de todas estas denuncias públicas, formales, por escrito, ante jueces, escribanos, fiscales y abogados. Nunca nada de eso fue desmentido. Muchos hechos ya han sido confirmados.
    Los mandos civiles y militares durante el proceso nunca se dieron por enterados. Amos del presente se sentían también los dueños del futuro.
    La dictadura era así. Hoy aquellas voces silenciadas son guía en la búsqueda de la verdad. Lo que parecía muerto revivió. Y lo derrotado está en los umbrales de la victoria.
    Publicado en La República del 8 de agosto de 2005.



jueves, 4 de agosto de 2005

13/06/05 y el 04/08/05



  1. 04.08.05. Oposición de vuelo corto.

    Escribe Hugo Cores, dirigente del PVP-Frente Amplio
    La tesitura adoptada por el Senador Larrañaga en cuanto a reclamar para la oposición la mayoría de los cargos en los organismos de contralor, Tribunal de Cuentas y de la Corte Electoral, resulta un error político de una fisonomía incomprensible.
    ¿Con qué fundamento racional se cambiaría el criterio empleado hasta ahora de que es el partido mayoritario, el que mayor respaldo obtuvo en el pronunciamiento soberano del pueblo, quien dispone de la mayoría de los integrantes de esos organismos?
    ¿No sería este un criterio más democrático que el que realiza el líder nacionalista a partir de una interpretación desfigurada de la Constitución?

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      En realidad los organismos de contralor que se habrán de reinstalar ahora y para los que reclama mayoría opositora Larrañaga, estarán destinados a controlar ésta administración. Es decir, la nueva conducción de los ministerios, los nuevos directores de las Empresas Públicas, de los Bancos Oficiales, etc.
      Esos directores que acaban de iniciar su gestión con una serie de decisiones destinadas a cortar los abusos y prebendas de que se habían rodeado los integrantes de los Directorios, blancos y colorados, anteriores.
      De esos Directorios a los cuales, pese a ser la fuerza política con más caudal electoral, el Frente Amplio y sus aliados fueron sistemáticamente excluidos en las tres últimas administraciones.
      Sucede que esos nuevos directorios no sólo han cortado privilegios y situaciones de despilfarro de todo tipo sino que además, a través de la autoridad competente del Ministerio de Industria y Energía, las han denunciado públicamente.
      Estas denuncias, además, se benefician de las consideraciones éticas y del lenguaje claro y directo con que las formula el Sr. Jorge Lepra: se asistió dice, “a una degradación de la función pública”, se “realizaron gastos vergonzosos” etc.
      Estos dichos se publicaron hace más de 10 días. Desde entonces, solo un ex director, Ricardo Scaglia, rechazó las afirmaciones del actual Ministro. Lo hizo con expresiones de tipo genérico, muy poco convincentes. Pero al menos respondió en forma pública. No es el caso de los demás directores de las empresas mencionadas.
      Quizás muchos de ellos, ya curtidos, esperan que el curso de los días borre el contenido de las denuncias.
      En ese sentido vale la pena recoger una afirmación realizada por Jorge Lepra, cuando sostiene que es importante que se conozcan ampliamente en la población los actos de corrupción realizados por gobiernos anteriores (Como algunas de las publicaciones que recogen las denuncias no realizan su difusión por Internet me permito recomendar a los lectores un sitio frenteamplista que se actualiza con regularidad y que ha colocado en la red toda la documentación referida a las denuncias de corrupción formuladas recientemente: http://www.pvp.org.uy/). Véanse Notas al final de la página.
      De los hechos mencionados más arriba se puede concluir razonablemente que quienes precisaban un contralor más ceñido eran los directores anteriores. Y que, con las mayorías blancas y coloradas que tenían y tienen, esos ‘organismos de contralor’ no resultaron eficaces para impedir la reiteración de hechos vergonzosos.
      Como bardo, la afirmación de Larrañaga suena espectacular. Quizá, ante otro público menos informado, esos dichos tendrían eco y hasta un cierto rédito político: “la izquierda no quiere ser controlada”.
      Entre nosotros, es fácil de percibir el sinsentido de esta pretensión de alterar las normas seguidas hasta hoy acerca de la composición del T. de Cuentas y de la C. Electoral que propone el Senador de la oposición.
      También parece totalmente inconsistente la afirmación, forjada desde el poder en los tiempos del lacallismo, que las denuncias de corrupción política sólo tenían como ámbito de tratamiento una sede judicial. Según esta concepción los partidos políticos son formaciones carentes de personería ética y todo lo que no pueda ser sentenciado por la Justicia Penal carece de significación política.
      Se trata de un tipo de afirmaciones que difícilmente aceptarían la mayoría de los ciudadanos de este país. No sólo los frenteamplistas, que disponen de un organismo jerarquizado y prestigioso, como es el Tribunal de Conducta Política, al que se someten las situaciones que, de acuerdo al reglamento, se entienden como presuntamente reñidas con los valores que hacen a la identidad moral de la izquierda. Tampoco la aceptarían buena parte de los blancos que evocan con orgullo la austeridad y el desprendimiento con que pasaron por el gobierno muchos de sus dirigentes históricos.
      Tomado de La República, 4 de agosto de 2005.






  2. 01.08.05. Una batalla política con resultados desparejos



Escribe: Hugo Cores
El homenaje tributado ayer al Gral. Seregni además de su significación simbólica y su impacto emotivo, permitió aproximarse a una dimensión no siempre visible de lo que somos como fuerza política.
Historiando, a través de un muy bien logrado video, la vida de Líber Seregni, vimos al FA en su perspectiva, en el trazo largo de su batallar por un cambio de sentido popular, democrático, antiimperialista.

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    Ganar el apoyo popular
    El pasado y el presente de esa batalla. Una confrontación antaño dura y sangrienta, hoy situada en el campo de la acción política. En ese sentido, hemos hablado de la conquista del gobierno no como punto de llegada sino como una “ampliación del campo de batalla”: mayor conocimiento de la realidad nacional, llevar a actos de gobierno nuestro programa y denunciar los obstáculos que se oponen a esos avances sociales.
    Este campo de batalla no es obviamente militar: lo que está en juego es alcanzar la supremacía de nuestras ideas y nuestros valores. No es una confrontación medible en términos de encuesta de opinión o de marketing.
    Ganar apoyo en cantidad y en calidad. ¿Qué quiere decir esto?
    Formular ideas, valoraciones políticas, convocatorias que además de convencer entusiasmen. O indignen, que por eso esto es una lucha. Y que además de eso, favorezcan la organización popular.
    Entusiasma, por ejemplo, que se haya roto finalmente el tabú y el secreto sobre los desaparecidos. Que surja una grieta en el búnker que ha protegido la impunidad de algunos militares. Y que avancen las investigaciones y el papel del P. Judicial en esa búsqueda de la verdad y la justicia.
    Como en la viña del Señor
    Por supuesto que la jurisdicción del P. Judicial no es un territorio mágico, ni sus funcionarios son extraterrestres que han permanecido al margen de las presiones y de las intimidaciones de toda laya desarrolladas sobre la sociedad toda desde la cúpula del poder político militar, hegemónico durante tantos años.
    A menudo se escuchan declaraciones de magistrados que parecen no haber asumido a cabalidad la enorme responsabilidad que cabe a un Juez en la afirmación de las instituciones republicanas y democráticas, empezando por las específicas que la Constitución y la ley les asignan a los magistrados.
    La era de las presiones políticas sobre los jueces se terminó. Y si alguna recidiva de ese padecimiento apareciera habría de denunciarla y corregirla de inmediato, caiga quien caiga.
    Dirigirse al ciudadano
    Con este gobierno, la comunicación y la movilización política están llamadas a jugar un papel esencial. Y en esos terrenos no siempre se ha estado a la altura de todo lo que el gobierno está haciendo. Y de todo lo que se ha encontrado desecho. Eso supone otra concepción de la comunicación, con más amplitud, brío y claridad de ideas y otra atención a la movilización política, cultural y social tanto del FA como fuerza política, como de las organizaciones sociales.
    Indignar y entusiasmar no es moldear y recortar el mensaje de la izquierda a lo que algunos medios han puesto como padrón ideológico. Es decir lo nuevo, es poner a la vista lo que está oculto, esa verdad que a veces duele, pero que el mal evitar suele, como decía el poeta.
    Cuando los árboles daban buñuelos
    En las crónicas de la colonización América una de las más célebres nace de los relatos de Pizarro sobre las riquezas encontradas en Jauja, al norte de Perú.
    Las exageraciones dieron lugar a divertidos relatos donde se describían las riquezas de aquel paraíso. En Jauja estaba prohibido el trabajo y pagaban por dormir. Los árboles tenían el tronco de tocino y de sus ramas colgaban buñuelos. Por los ríos corría leche y en las fuentes se acumulaba la manteca y el requesón.
    En Jauja parecida vivieron durante años los Directores blancos y colorados que estuvieron al frente de OSE, UTE, ANCAP y ANTEL.
    Sobre el punto resultan precisas y esta precisión les da fuerza, las declaraciones del Ministro de Industria y Energía, Jorge Lepra. O las contundentes denuncias de AEBU sobre los inauditos abusos de los ex directores del BROU.
    Este tipo de revelaciones debieran ser más conocidas por la población: permiten aquilatar hasta qué punto los grupos políticos que estaban al frente del país abusaron de su poder, actuando de espaldas a la población. Dando muestras de un profundo desprecio por la ley y por los intereses de la ciudadanía, a cuya salvaguarda estaban obligados.
    Los que vivían en Jauja ¿cómo llamaban a los demás?
    Retomo la cuestión de la batalla por las palabras, aquí desde otro ángulo. Cuando gobernaban los militares a los civiles nos decían “pichis”. Wilson Ferreira dijo un día: “empezaron llamándole pichis a los presos, después a los familiares de los presos y finalmente a todos los que no pertenecían a las Fuerzas Armadas. Cuando un ejército ha llegado a tratar de ese modo a la nación a la que debe defender es porque ha transitado un camino de alejamiento de esa nación extremadamente grave.”
    Viaje gratis, calce caro y viva en Jauja, lo paga el contribuyente
    Me pregunto: ¿cómo nos llamabas los jerarcas de OSE o del BROU cuando despilfarraban los dineros del pueblo?
    ¿Dirían “estos zapatos caros, disfrutálos nomás, los paga la bobocracia? Y estos bonos para la gasolina. Y estos viáticos para que no viajes. Y el monumento al caballo. Y las licencias eternas y recompensadas. Dale que va, que todo lo paga, ¿dirían? la “bobocracia.”
    Quizá nos llamaran, en vez de pichis, pochos o pachuchos, o algo así. (¿Qué voy a hacer?, tengo esa curiosidad. Quizás algún día aparezcan en las actas de algún juicio).
    De alguna manera tendrían que denominar a quien se haría cargo de los gastos de su buena vida, de los millones perdidos con los malos negocios petroleros en Argentina, de los gastos de publicidad manejados en beneficio político de los directores.
    En el mismo sentido que las denuncias de Jorge Lepra apuntan las declaraciones de Ernesto Munro sobre la exoneración de aportes al Banco de Previsión Social.
    Un modelo de conducción política
    A las apreciaciones del Ministro Lepra y del Director Munro, se sumarán las de los nuevos Directores de los Bancos Oficiales y lo que surja como constatación de otros delitos contra el patrimonio que se vayan constatando en los Ministerios.
    Dijo bien Jorge Lepra: “estos hechos vergonzosos deben ser conocidos por la población”. Entre otras cosas el conocimiento público de estos hechos coloca a las elites de los partidos tradicionales, Batlle, Lacalle y Sanguinetti entre otros, en el sitial de responsabilidad política en la crisis del país en el que están y del que procuran hacer mutis por el foro.
    Claro, es mucho más confortable situarse en el plano de la discusión ideológica y filosófica, como pretenden Batlle y Sanguinetti, sosteniendo que este gobierno conduce a un régimen marxista leninista o reviviendo hechos de los años 60. …
    Filosofando sobre el marxismo o la violencia siempre se está menos expuesto que si se tratara de defender a sus “pollos” que espumaron a piacere de las ollas repletas del país de Jauja.
    Si se analizan con atención estas redes de complicidades y despilfarro, se comprenderá rápidamente las razones por las cuales el Estado de hoy está en bancarrota, con sus brazos atados para una acción social y económica con sentido patriótico y de justicia social.
    Una batalla, varios escenarios, suertes varias.
    Si pudiéramos verlo desde lejos, veríamos que en el campo de batalla, dividido en varios escenarios donde se pelea, hay zonas donde se ha retrocedido (frente a las presiones económicas externar que nos atan de manos). En otras el retroceso no se divisa en su totalidad. Hay zonas de avances francos y netos. Se han tomado colinas y cercado fortalezas. Y sobre todo se han despejado alamedas y caminos por donde, si nuestra democracia se profundiza, transitará la conciencia, la crítica y la movilización popular.
    Hay zonas, claves, donde no hemos ocupado el territorio que nuestros adversarios dejan en su desordenada huída: la comunicación, la información, la movilización cultural y política como propulsores ideológicos y éticos del cambio, ese terreno esencial para el presente y sobre todo para el futuro.
    Tomado de La República el lunes 1º de agosto de 2005








3. 25.07.05. "Parece que el silencio no puede con la verdad".

Serán penados los funcionarios que no denuncien un delito que conozcan
"Parece que el silencio no puede con la verdad"
Escribe: Hugo Cores

Si las pautas económicas acordadas con el FMI nos obligaran a transitar el mismo camino de los gobiernos neoliberales anteriores, esas pautas tendrán que ser modificadas. Sería, apenas, un acto de lealtad con lo que prometimos y de ejercicio de la soberanía nacional.

Resulta indudable que los obstáculos que se levantan frente a la nueva Administración resultan muchas veces de una magnitud inesperada.
Las condicionantes económicas pactadas con el FMI confinan al gobierno a una perspectiva de estrecheces y recortes que vuelve toda la tarea de reconstrucción mucho más difícil.

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    Prevalece una línea de pensamiento económico sobre la que tarde o temprano habrá que reflexionar. Debemos analizar si el cumplimiento de las metas que nos han sido impuestas desde afuera permiten la realización de los objetivos económicos y sociales que constituyen el corazón de nuestro programa histórico transformador, nuestra razón de ser como fuerza política con un proyecto de desarrollo nacional, popular y democrático basado en la justicia social y el respeto por la soberanía del pueblo.
    Probablemente la discusión del Presupuesto hará aflorar estas tensiones y será el escenario donde se module, ahora ya de manera más circunstanciada, aquella resolución del Congreso "Héctor Rodríguez", demasiado general, una especie de salomónico aforismo, al decir "no pagaremos la deuda externa con el hambre de nuestro pueblo." Enunciado cuyos contenidos deben ser examinados en cada circunstancia.
    Si las pautas económicas nos obligaran a transitar el mismo camino de los gobiernos neoliberales anteriores, esas pautas tendrán que ser modificadas. Sería, apenas, un acto de lealtad con lo que prometimos y de ejercicio de la soberanía nacional.
    Saber de qué se trata. Una de las tensiones que alcanzó un grado saludable de explicitación ha sido el avance del Poder Ejecutivo en su voluntad de investigar y pasar a la Justicia algunos casos de violaciones a los Derechos Humanos durante la dictadura.
    En una sociedad democrática toda explicitación es un paso adelante y contribuye a sacar de las tinieblas del miedo (miedo hoy en retroceso) a algunos problemas para colocarlos en el terreno de la razón ciudadana, valor apreciado en nuestro país.
    Como es obvio, la explicitación no siempre invita a celebrar jubilosamente lo que otros dicen: pero más vale que los sapos y culebras contenidos en el pensamiento de algunos jerarcas militares se conozcan a la luz pública y que sobre ello se puedan emitir opiniones y deslindes.
    En ese sentido han resultado significativas las declaraciones del comandante en jefe del Ejército, teniente general Angel Bertolotti.
    Entre otras cosas el oficial expresó: su solidaridad con el general Juan Córdoba, removido del Comando de la división de Ejército 1 al haber anunciado que daría protección a los oficiales citados por la Justicia.
    Anunció la creación de una oficina de asesoramiento jurídico como respaldo a los oficiales citados por la Justicia. La existencia de esta oficina, propuesta para el Ejército, sobre la que después se formularon algunas aclaraciones, merece algunos comentarios.
    Es innegable que a los oficiales acusados les asiste el derecho a ser defendidos por un abogado.
    La cuestión se plantearía si se trata de una oficina estatal para defender a funcionarios acusados de delitos cometidos hace más de 30 años, que desde entonces disfrutan de la impunidad y que las propias autoridades, en más de una circunstancia, han reconocido que se trataba de "delitos aberrantes."
    Al parecer, contrariamente a lo anunciado públicamente por Bertolotti, esto no es así. Los que financian y respaldan el asesoramiento jurídico a los acusados, son los centros sociales de los militares y no el MDN. Es una diferencia sustancial.
    Delitos agravados. La perpetración de un delito por parte de un funcionario público comporta una doble significación desde el punto de vista penal. Es uno de los rasgos salientes del terrorismo de Estado.
    Por un lado en relación con la víctima, en este caso la persona secuestrada o asesinada durante la dictadura y, por otro lado, la violación de un "bien jurídico", que un funcionario público está siempre obligado a salvaguardar y especialmente si pertenece a las Fuerzas Armadas o policiales.
    Es la institución FFAA la que resulta agraviada por la conducta de los oficiales que han cometido crímenes contra la humanidad.
    ¿Qué sentido tiene que una institución (en este caso sería un club militar compuesto en gran parte por oficiales en actividad), que ha sido agraviada por algunos de sus miembros, provea los respaldos necesarios para su defensa jurídica?
    En el caso de las personas acusadas de violaciones a los Derechos Humanos su condición militar actúa como un agravante de su delito puesto que, formando parte del aparato coercitivo del Estado, su obligación es defender los derechos de los ciudadanos y no quebrantarlos.
    ¿Una corporación armada dentro del Estado? La reiterada alusión a la existencia de la corporación militar es otro desatino de marca mayor. Constantemente se está acusando a tal o cual organización sindical de anteponer sus "derechos corporativos" por encima del "interés general" de la población.
    Si el corporativismo de los obreros, o de los empleados de Adeom, es mal visto ¿por qué habría que reconocérsele al Ejército?
    Más bien, de acuerdo a lo que surge del Art. 177 del Código Penal, donde se establecen los delitos contra la administración de justicia, se debiera partir de la base de que serán penados los funcionarios que omitieran o retardaran formular la denuncia de un delito del cual tuvieran conocimiento.
    Es decir, la omisión de denuncia es un delito. En el marco de esa lógica ¿cómo se podría entender el patrocinio corporativo en defensa de los funcionarios militares que han violado los Derechos Humanos?
    El patrocinio corporativo conlleva otro inaceptable error. Aquí quien está en el banquillo de los acusados no es toda la institución Fuerzas Armadas sino aquellos que dentro de sus cuadros han cometido crímenes contra la humanidad.
    Deliberando garrote en mano. Otro tema es el "estado deliberativo" en que está parte de las Fuerzas Armadas. Para nuestra tradición democrática y libertaria, todo lo que sea deliberación parece, a primera vista, como algo positivo.
    No es el caso. La deliberación es buena entre quienes tienen los mismos derechos. Si unos pueden expulsar a los que discrepan, "la deliberación" terminó ahí, con un Tribunal de Honor.
    Fue lo que ocurrió con cientos de oficiales frenteamplistas, muchos de ellos de brillante trayectoria militar.
    Que ese espíritu pervive lo muestra lo que ocurrió recientemente con el general Oscar Pereira, quien escribió un libro donde critica la actuación del Ejército durante la dictadura. ¿Acaso alguien escribió otro libro "deliberando" con él? No, los mandos "saldaron" la discusión con Pereira expulsándolo de las filas del Ejército y sometiéndolo a un Tribunal de Honor.
    En síntesis, sin igualdad de derechos y con el autoritarismo detentando el mando, cualquier deliberación es una farsa.
    La prescripción imposible. Otro pensamiento que afloró por parte de la defensa de los militares acusados, ahora referido a la situación de María Claudia Irureta Goyena de Gelman, es el de que, en el caso de la aparición de sus restos, los responsables de su desaparición y de su muerte no serían encarcelados ya que, habiéndose transformado el delito en "homicidio" este habría prescripto después de casi treinta años de cometido. El solo enunciado de este pensamiento espanta.
    La desaparición forzada de María Claudia es, para empezar, un delito contra la humanidad. En segundo lugar, en tanto delito continuado, la situación criminal perdura en el tiempo hasta la aparición de los restos.
    ¿Qué sentido macabro tendría aceptar la eventualidad de la prescripción de ese crimen repugnante, a partir de la fecha en que cese su condición de víctima de la desaparición forzada y María Claudia pase a ser el nombre de un puñado de restos óseos?
    Tomado de La República, 25 de julio 2005.





4. 19.07.05. El capítulo militar de la "herencia maldita.

No depurar es sentarse a esperar suerte en la cima de un volcán
El capítulo militar de la "herencia maldita"
Escribe Hugo Cores

Hablo de "herencia maldita" retomando una expresión de Herrera en 1959, cuando el Partido Nacional triunfó por primera vez en el siglo XX sobre el Partido Colorado. Verdaderamente el país que dejaba Luis Batlle Berres era "El Dorado", la Arcadia, una ínsula radiante y feliz, al lado del país en ruinas que han legado al Frente Amplio los gobiernos anteriores al 1º de marzo.

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    El capítulo militar de esa herencia es la subsistencia en los mandos superiores de las Fuerzas Armadas de una serie de cuadros de conducción principal que no están consustanciados con los postulados del orden constitucional.
    Tienen un pensamiento que está reñido con la vigencia de una ley superior, una carta magna, de un sistema institucional que da iguales garantías a todas las personas para ejercer sus derechos civiles y políticos.
    La igualdad ante la Ley
    La idea de "república" les es ajena. Creen en un sistema en el cual un estamento, una corporación, las Fuerzas Armadas, por su misión o su historia, está por encima de las normas que rigen al conjunto de los habitantes del territorio nacional.
    El anuncio del general Córdoba de su discrepancia con la política de Derechos Humanos del gobierno es una novedad impactante. Al oírla o leerla habría que hacer un rato de silencio para pensar. Para hacer memoria.
    Para pensar cuántas cosas distintas a eso se nos ha venido diciendo desde hace veinte años. Cuánto verso, cuánto ocultamiento, cuánta hipocresía. Hagamos un ratito de silencio. Tratemos de recordar a todos los ocultadores y a todos verseros. Sus diversas procedencias y estilos, sus acompañamientos. ¡Más de veinte años cantando loas al restablecimiento de la normalidad institucional de las Fuerzas Armadas! Con Sanguinetti y Chiarino, con Lacalle y Mariano Brito, con Sanguinetti e Iturria, con Batlle y Yamandú Fau.
    Estado deliberativo
    En una institucionalidad democrática íntegra, Juan Córdoba, jefe de la Región Militar Nº 1, no está habilitado para discrepar. Si discrepa se lo guarda para sí y obedece. O pasa a retiro. No puede tener mando de tropa y a la vez discrepar. No lo podría hacer acerca de ningún tema que constituya un acto de gobierno. Pero él discrepa y lo hace público. Otros oficiales superiores con mando de tropa podrán hacer lo mismo. De hecho se instala imprudentemente un estado deliberativo en una institución que no está ni preparada ni legalmente autorizada para debatir.
    Pero ¿sobre qué temas este hombre tiene divergencias con el gobierno nacional?
    Nada menos que sobre la actitud que asumirán, ante las citaciones formuladas por los jueces, aquellos oficiales acusados por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura.
    Veamos. Cuando el Presidente Vázquez decide que determinados crímenes cometidos no están comprendidos en la Ley de Caducidad ¿se está excediendo en sus funciones? O, ¿por el contrario está actuando de conformidad con la Constitución y la Ley?
    Es claro que el doctor Tabaré Vázquez está actuando con los mismos asideros normativos y la misma legitimidad constitucional con que lo hicieron los anteriores presidentes, sólo que éstos lo hicieron para decretar que todo estaba amparado en aquella ley, incluso los delitos económicos como las estafas cometidas por los militares y civiles que ocuparon el directorio del Banco Hipotecario, o los crímenes cometidos por civiles como Juan Carlos Blanco, o los perpetrados antes de la vigencia de la Ley.
    Animado de otra concepción de los derechos humanos, la que ha sido tradicional de su fuerza política, el presidente Vázquez da curso a determinadas demandas pasando los obrados a la Justicia Ordinaria, como lo establecen las normas.
    En ese contexto, alguno de los oficiales acusados anuncia su decisión de no concurrir a la sede judicial y de resistir con las armas en caso de que se lo cite mediante la fuerza pública. Una doble violación al Estado de derecho: desconocimiento del mando superior, ejercido por el Presidente y su ministro de Defensa y desconocimiento del Poder Judicial.
    Es entonces que, este acto de rebeldía en nombre de la impunidad, este acto de desprecio por las instituciones, típico de la mentalidad sobre la que se construyó el terrorismo de Estado, recibe la intención de apoyo del jefe del principal agrupamiento militar del país. ¡Vaya "minucia" de discrepancia!
    La solidaridad corporativa es inadmisible en las FFAA
    La actitud asumida por el comandante en jefe del Ejército, teniente general Bertolotti, ha sido un paso en la dirección que impulsa el Presidente de la República.
    A la vez, creo que vale la pena reafirmar que no es admisible que se reclame para los oficiales acusados alguna forma de "protección corporativa". Tampoco se puede compartir cuando Bertolotti sostiene que "en lo corporativo debemos defender --cualesquiera que fueran sus causas-- a los oficiales, personal (que cumplieron órdenes, mal, bien, regular, deficiente, pero tenemos la obligación como soldado de defender a nuestra gente". Ni la Constitución ni la Ley Orgánica definen al Ejército como una corporación. De ninguna manera se puede confundir el "espíritu de cuerpo" necesario para un ejército en operaciones de guerra con "el espíritu de corporación" para solidarizarse con oficiales acusados de delitos contra la humanidad que no aceptan la autoridad del Presidente y no quieren comparecer en un juzgado.
    La depuración de las FFAA
    Por otra parte, la subsistencia de pensamientos como los del general Córdoba entre los altos mandos militares es un indicio de que el país está lejos de haber procesado cabalmente la imprescindible tarea de depuración de las Fuerzas Armadas.
    En esto me sitúo en la más arraigada tradición del pensamiento frenteamplista, reafirmado en uno y otro congreso desde 1985 hasta hoy.
    Una cosa es la Ley de Caducidad. Ampara ante la Justicia penal. Evita el proceso judicial y la sentencia. La depuración es un proceso interno de las Fuerzas Armadas. Un proceso que debieron impulsar los distintos gobiernos blancos y colorados que desfilaron por la presidencia desde 1985 a 2005.
    La depuración no tiene como objeto castigar sino deslastrar a la institución militar de aquellos oficiales que tuvieron responsabilidades políticas durante la dictadura o sobre los que pesan denuncias por su participación en crímenes contra la humanidad.
    Depurar es no ascender a esos oficiales. Es impedirles que sigan su carrera hacia las cimas de la jerarquía militar. Que dejen de tener mando de tropa.
    La no-depuración implica una proyección actual y futura de la impunidad. No sólo no se los castiga, sino que se acrece su gravitación en una institución vertical, donde todo se decide en las cúpulas. No depurar es sentarse a esperar suerte en la cima de un volcán.
    Toda transición de una dictadura a una democracia entraña una depuración que en nuestro país Sanguinetti y Lacalle omitieron deliberadamente. Hasta siguieron en carrera los acusados por el crimen de Berríos, perpetrado y descubierto en pleno gobierno lacallista.
    A la depuración tendió la bancada de senadores del Frente Amplio cuando, a lo largo de los años, una y otra vez, con informaciones internas de los partidos y de las ONG, votaron negativamente las venias para los ascensos de oficiales que tenían radicadas denuncias en sede judicial. Pero las venias se votaron porque blancos y colorados tenían los votos para lograr esos ascensos.
    El programa democrático hacia las FFAA
    En el capítulo militar de la "herencia" queda mucho por hacer: leyes orgánicas que modificar, establecimiento en clave democrática de la "misión de las FFAA", contenido de los cursos en los institutos de formación, etc. Sobre todo eso ha trabajado con seriedad el FA. Habrá que legislar, porque ahora la responsabilidad del gobierno es del FA y sus aliados.
    Tomado de La República, 19 de julio 2005





5.-11.07.05. Reflexiones para unos días agitados.

Reflexiones para unos días agitados
Escribe: Hugo Cores-PVP-567-Frente Amplio

Nunca como ahora los frenteamplistas hemos tenido en nuestro horizonte inmediato la posibilidad de llevar adelante iniciativas que fortalezcan nuestra presencia en la sociedad. De lograrlo estaremos en mejores condiciones para que se cumpla el programa de reconstrucción nacional que se propone aplicar el gobierno.
1- Llevamos más de treinta años organizados como Frente y, como siempre se ha dicho, no solo con objetivos electorales. Por momentos pareciera que nos han quedado adheridos algunos “tics” electoralistas. La etapa de contraposición de figuras, números y listas ya pasó. Cesó el 31 de octubre o el 8 de mayo. Conquistado el gobierno ya no tiene sentido la exhibición de diferencias. Ni las demostraciones de buena conducta ante auditorios extranjeros cuando en el país sigue castigando el hambre.

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    Es la hora de actuar cohesionados, como gobierno, como conducción de un país, como expresión de una sociedad que no se resigna a la sumisión y a la desigualdad social. No son desafíos chicos.
    2- Los partidos que componen el FA debieran seguir trabajando, no para rivalizar entre sí sino para elaborar propuestas, impulsar al gobierno y contribuir a darle el mayor respaldo popular posible. Estando, oyendo y respondiendo a las inquietudes de la gente. Disputando día a día el espacio al mentidero mediático.
    Cada partido tiene su identidad, su manera de influir. Ahora hay que poner todas las identidades al servicio de la movilización social para transformar al país. Objetivo que no podría lograr el gobierno actuando aisladamente.
    La situación política es tal que si no se avanza se retrocede, como lo demuestran una serie de acontecimientos, dentro y fuera del país.
    3- ¿Cómo trabaja la derecha? Más que en sus partidos, algo destartalados por los resultados electorales, las clases conservadoras se apoyan en su control del poder económico y de los medios de comunicación, con su capacidad de gestar un “sentido común” contrario al cambio.
    Esto supone la existencia ya consagrada de algunos conceptos de manejo público que son enteramente favorables a la reproducción de su manera de ver el mundo. Constituyen la cara visible de su ideología. Expresiones que forman parte de una guerra por la apropiación de las palabras. Dueños de las palabras pretenden apropiarse del pensamiento y a veces lo logran.
    Eso ha ocurrido y ocurre a diario no sólo en Uruguay sino en un mundo en el que, cada vez más, la conformación de las corrientes de opinión reposa sobre la repetición de slogan que muchas veces están del todo reñidos con la realidad.
    Por ejemplo, se habla de que han sido “asesinados” unos soldados norteamericanos en la ciudad de Bagdad, omitiendo que los caídos forman parte de una invasión criminal contra el pueblo de Irak. O se reserva la palabra terrorista para los que realizan atentados y se excluye esa calificación para designar a los que bombardean escuelas y hospitales desde 10.000 metros de altura.
    En nuestra región, se batalla por el significado de palabras como “piquetes”, “ocupación de los lugares de trabajo”, “derecho de propiedad” (sobre esto dijo bien el sindicalista Melgarejo: “Y la propiedad de los brazos ¿no genera derechos?”)
    4- Los conservadores se empeñan en mostrar que la actitud serena del gobierno frente a la protesta social constituye algo así como un acto de complicidad con la inseguridad pública, omitiendo que los responsables esenciales de la inseguridad pública son los que sumieron al país en el hambre y la desocupación.
    Planteado en términos de un flash informativo, es imposible examinar una situación con sus antecedentes y sus responsables.
    El tipo de trabajo necesario para debatir sobre estas cuestiones requiere no sólo las voces del gobierno sino también la labor de miles de militantes frenteamplistas que insertos en los barrios y los gremios pueden y deben estar en condiciones de esclarecer los términos de las controversias que la derecha simplifica de mala fe.
    Luchar contra el pensamiento inmovilista y defensor de los privilegios que exhiben la mayoría de los medios de comunicación, llevar adelante ese debate político-ideológico no puede limitarse a una contraposición de discursos o de artículos periodísticos. Aunque ambos son importantes.
    5- Este es un momento en el cual se ha vuelto esencial recobrar la iniciativa desde el seno de las propias organizaciones sociales: para indicar caminos y sugerir soluciones al gobierno, para participar en la puesta en marcha de mecanismos de descentralización y de mayor transparencia.
    El “país productivo” es todavía un proyecto. A la vez ningún área social, sea en la salud, la educación o la vivienda, está libre de las tensiones que provoca el abandono al que fueron sometidos estos servicios por parte de los gobiernos neoliberales. Los comprensibles conflictos en ese terreno no deberían tomarnos de sorpresa.
    Es comprensible que estas tensiones busquen manifestarse ahora, cuando muchos compañeros sienten que por fin ha llegado la hora del pueblo. Y en esas expresiones de protesta y de lucha tiene que estar presente el hilo conductor del pensamiento frenteamplista, con su capacidad de explicar y de encausar.
    Precisamos mostrar que este gobierno no es el responsable de la bancarrota del Estado sino que recibió la “herencia maldita” de gobiernos que defendieron los intereses de las minorías y del gran capital.
    6- El país se apresta a entrar en una nueva etapa dentro de la gestión de este gobierno: la discusión del presupuesto quinquenal para el conjunto de la Administración y de los presupuestos municipales. Es una oportunidad y una prueba delicada.
    Los gobiernos, tanto el nacional como los departamentales, deberían crear las condiciones para que la ciudadanía conozca a fondo cuáles son los recursos disponibles, cuáles serán aplicados al pago de la deuda externa, cuáles son los términos de la “carta de intención” que el país ha suscripto con los organismos internacionales y qué continuidad tendrá la acción del Estado una vez cumplidos los dos años del Plan de Emergencia.
    En la discusión de los presupuestos se define lo medular del gobierno. Y con un gobierno de izquierda, estas discusiones no pueden quedar libradas exclusivamente al protagonismo de los técnicos o de los dirigentes políticos. Tienen que mostrarse con transparencia para el juicio de la ciudadanía.
    Todo parece indicar que habrá dificultades en alcanzar las metas sociales anheladas. Eso hace más necesaria que nunca la exhibición previa y pública de los puntos de partida.
    El gobierno tendrá que decir con claridad qué es lo que puede hacer en materia de gasto público. Pero una cosa distinta es haber advertido y discutido las prioridades y otra es que las insuficiencias caigan sobre la gente como una fatalidad.
    7- El gobierno, por sus antecedentes y por el apoyo electoral obtenido, goza de un amplio margen de confianza. Debe sincerar sus contratiempos. Y sobre todo debe mostrar hasta qué punto las dificultades que atraviesa el país, las heridas profundas que hoy padece nuestra sociedad están originadas en las políticas antipopulares y antinacionales impulsadas por los gobiernos anteriores.
    Este elenco cuenta con al apoyo de una masa de frentistas capaz de actuar, desde la sociedad y desde las organizaciones que ésta se ha dado, como un factor de conciencia, de organización, de respaldo y de multiplicación de los esfuerzos emprendidos desde el Estado.
    Hacia el final de la campaña electoral, más de una vez, el Dr. Tabaré Vázquez, dirigiéndose a los hombres y mujeres que rodeaban sus tribunas, sostuvo enfáticamente: “No nos dejen solos”.
    De eso se trata.
    Tomado de La República, 11 de julio 2005.





6.-04.07.05. Subestimar la estructura de base del Frente Amplio es hipotecar el futuro. Gobernar es luchar.


Subestimar la estructura de base del Frente Amplio es hipotecar el futuro.
Gobernar es luchar.
4 de julio de 2005

La vida es lucha, tanto en lo individual como lo colectivo. Lucha entre el compromiso de la acción política contrapuesto a la pasividad, más cómoda, menos expuesta a los fracasos.
Lucha entre expresar un pensamiento crítico y la inercia que nos invita a callarlo porque puede herir la susceptibilidad de alguien que tiene poder.
Lucha entre hablar con simplismos demagógicos y/o procurar que la gente nos acompañe en los razonamientos, a menudo intrincados, que nos propone la complejidad de las situaciones.
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    Lucha entre seguir inflexibles en nuestros juicios o prestar atención a las observaciones que nos hacen otros compañeros que, partiendo de valores y concepciones parecidas a las nuestras, tienen divergencias con nuestras orientaciones.
    Gobernar es luchar
    Gobernar es poblar, decía Sarmiento frente a las pampas, ya pobladas de gauchos y de indígenas.
    Cuando en el mundo la ofensiva la tiene el gran capital, la gran potencia militarista y predadora presidida por Bush, gobernar es luchar. Ir contracorriente, como le gustaba decir a Gerardo Cuesta en su periódico de juventud.
    Cuando en el mundo campea la lógica de las finanzas especulativas, de la "burbuja" financiera y la explotación de los pueblos menos desarrollados. Cuando todas las "lógicas" financieras conducen a la reproducción de la desigualdad, de la usura, de la concentración, hay quienes nos proponen, y eso en el FA es ni más ni menos que contrabando, "plegarnos" a esa forma de razonar, quieren que seamos "razonables" y adaptativos a la realidad de injusticias que el mundo actual le ofrece a los países más pobres.
    Para nosotros gobernar (con sentido democrático y de justicia social) es luchar. No adaptarse a las reglas del consumismo, el despilfarro y la depredación hoy predominantes. No dejarse llevar por esa realidad sino procurar, en todo lo posible, cambiarla en beneficio de nuestras aspiraciones, esas causas y banderas que son nuestra memoria y nuestra identidad. ¿Quién, con cuánto apoyo político y con qué legitimidad puede intentar, dentro o fuera del país, cambiar nuestras definiciones antiimperialistas sustanciales para halagar auditorios poderosos?
    Tener el gobierno es mucho y puede ser muy poco
    Para luchar, un gobierno de izquierda, dispuesto a la defensa de la identidad y la soberanía nacional tiene que ser consciente de que no le basta con ocupar los "lugares" del Estado asignados a la función de administración.
    El FA lo ha pensado así desde hace mucho tiempo.
    Gobernar es tener influencia decisiva sobre las ideas políticas y morales de la mayoría de la población.
    Por eso gobernar, que es ante todo gestión, no se agota en la práctica del acto de administración. Hay que convencer, entusiasmar, mostrar que se está haciendo lo que se prometió. Y denunciar los obstáculos que las derechas nos han colocado en el camino. Mostrar cómo se está plasmando en hechos la herencia de una historia de luchas populares. Es alentar un nuevo empuje a la creatividad desde los objetivos éticos de las viejas aspiraciones a la justicia. Si en una discusión, ¡y vaya si las hay! dentro de una cooperativa de vivienda o de un gremio o en un liceo, un frentista no tiene información ni orientación, estamos "perdiendo poder".
    Enanos sobre los hombros de los gigantes que nos precedieron
    Lula o Kirchner son en cierto sentido herederos de sí mismos. Quizás el argentino menos porque allí hubo una izquierda peronista ya en los 60, un John William Cook, un Troxler, o un Rodolfo Walsh. Pero Lula es el inspirador de sí mismo. Es a la vez, el maestro y el jefe de su partido. Y ahora el Presidente.
    Nuestra izquierda, en cambio, posee una tradición de acción y de pensamiento robusta, consistente, rescatable. Desde Raúl Sendic hasta Rodney Arismendi y Vivian Trías, desde Carlos Quijano hasta Arturo Ardao o Carlos Real de Azúa, desde Gerardo Gatti, Raúl Cariboni hasta Héctor Rodríguez y desde Erro a Roballo, pasando por Zelmar y Juan P. Terra. Y me quedo corto en la nómina. Esa tradición es un manantial que no cesa.
    Están los que nos enseñaron con sus vidas, como Juan José Crotoggini y Líber Seregni, y los que todavía nos siguen enseñando, como el general Víctor Licandro, maestro, orientador fundamental de la izquierda en cuestiones militares, aunque muchas veces sus enseñanzas esenciales no sean atendidas por quienes tienen responsabilidades en esa área.
    ¿Se puede analizar el Tratado de Inversiones con los Estados Unidos sin recurrir a los trabajos de Arismendi, Vivian Trías y Carlos Quijano? Sería necedad y soberbia intelectual. Pedantería propia de tecnócratas analfabetos y de noveleros en los que adaptarse se convirtió en una adicción que les impide el pensar crítico, que es la raíz del pensamiento de izquierda.
    Sin esos mismos autores, o con publicaciones posteriores del Instituto de Economía y los trabajos de Alberto Couriel y otros economistas de izquierda ¿se pueda examinar las negociaciones con el FMI, el problema de la deuda externa y la necesidad de promover un país productivo sin que ese proyecto nos esclavice como nación? ¿Se puede opinar sobre ese tratado, a mi juicio inaceptable, sin examinar cuál es la forma que reviste la dominación imperialista en la etapa actual?
    Sin apoyo social organizado, el vuelo es corto
    No ceder a la presión del statu quo conservador. Decidir no inclinarse a la supuesta "fatalidad" de ser una nación sometida implica una gran erogación de energía y requiere una gran acumulación de fuerzas. Buscar aliados, convencer vacilantes, llenar las dudas que genera la situación. Para todo eso es imprescindible el concurso de la organización política.
    Tampoco en ese terreno precisamos innovar demasiado. El FA, sus comités de base, su estructura nacional y departamental, sus estatutos, las resoluciones de sus congresos, todo eso está ahí.
    Está para apoyar la acción de gobierno. Para formar reproductores de nuestra línea como organización que es la que intenta aplicar el gobierno. Para recordarles a los compañeros que hoy actúan como gobernantes cuáles son y cuáles no son las propuestas del FA.
    Subestimar la estructura de base del Frente Amplio es hipotecar el futuro. Incluso el futuro más inmediato. Las organizaciones de base han demostrado que tienen dificultades. Hay que corregir pero no se puede prescindir de ellas. Los líderes políticos del FA, que hoy están prácticamente todos en la gestión de gobierno, esos compañeros tienen que contribuir a crear las condiciones para que crezca la conducción del FA, separada del gobierno, de la gestión y de las obligaciones que impone la administración. Y una estructura de funcionamiento democrático que la respalde en la calle, en los barrios y los lugares de estudio y de trabajo.
    ¿No es eso lo que se definió en el documento sobre "relacionamiento" que se discutió años y se aprobó en el Congreso "Héctor Rodríguez"?
    Sin una personería propia del FA como partido, la acción política de enfrentamiento, o de búsqueda de concordancias, con los otros partidos ¿quién la haría? La relación con las organizaciones sociales de masas ¿quién la llevaría adelante?
    Construcción de ciudadanía
    La labor del FA no se agota con proponer soluciones económicas sino con un nuevo concepto de ciudadanía. Una cultura solidaria, antagónica a la que propone el neoliberalismo. Solidaridad y no ley-de-la-selva. Verdad y no ocultamiento. Justicia y no impunidad.
    La movilización espiritual y cultural de la nación, de sus jóvenes, de sus creadores, de sus artesanos, sus artistas, sus intelectuales, sus obreros y de sus empresarios, que quieren crecer y hacer crecer al país, todo eso, es una propuesta que va más allá de la acción administrativa del gobierno.
    Ni la oposición política ni los intereses económicos conservadores han vacilado en sus ataques a toda propuesta de cambio. Son belicosos mientras claman por la "armonía social". Una armonía que no toque sus intereses.
    En sus ataques van a fondo. Exhiben todo su programa ideológico. Retrucar a la Bolsa de Comercio y sus ataques al gobierno y a los gremios exige responder sobre cuestiones ideológicas sobre las que hoy existen en el FA ciertas reticencias. Pero es una lucha ideológica que no se puede soslayar.




7. 05.07.05. Inquietismo patronal. La burguesía uruguaya la tiene clara.


El retorno a la regulación de las relaciones laborales ha provocado cierta inquietud en las patronales uruguayas. La burguesía añora la intervención judicial y policial en los conflictos laborales, reclama por sus derechos constitucionales a la santísima propiedad privada, reniega de la lucha de clases y lanza un largo etcétera de quejas ante el debilitamiento de sus vínculos directos con el Ministerio de Trabajo.

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    En diferentes medios de prensa, representantes de las corporaciones empresariales realizaron una campaña denunciando al PIT-CNT por crear un 'clima hostil' contra el sector privado. Asimismo consideraron una "afrenta" contra sus organizaciones el paro general realizado la semana pasada. Sin embargo, la plataforma del paro consistía en derechos básicos como "trabajo y salarios dignos", "defensa de la negociación colectiva y los Consejos de Salarios" y en apoyo al proyecto de "libertad sindical" que se discute en el Parlamento.
    El Pit-Cnt entiende que las patronales han mostrado una postura demasiado rígida en los consejos de salarios. "Traban los avances en materia salarial, impiden las posibilidades de acuerdo. No están habituadas a las prácticas democráticas", dijo al Diario El País el dirigente Luis Puig. Sostuvo que uno de los casos más claros es el de la Cámara de Comercio y que por eso se marchó hasta su local.
    Las patronales hicieron llegar sus preocupaciones al Ministerio de Trabajo. Según el semanario neoliberal Búsqueda, los empresarios:
    Señalaron, por un lado, que "importantes temas" vinculados a las relaciones de trabajo están siendo considerados en "diversos ámbitos", lo que dificulta un "tratamiento adecuado, ordenado y uniforme de los mismos". Por otro, indicaron que existen "cuestiones de interés del sector empresarial que no están siendo tenidas en cuenta" en las negociaciones y que ello implica "desconocer (...) el razonable equilibrio que debe darse entre los interlocutores sociales". Mencionaron como ejemplo la ocupación de lugares de trabajo derivada de la derogación de decretos que facultaban al Ministerio del Interior a "intervenir en defensa de los derechos constitucionales de propiedad (de las empresas) y de trabajo (de los trabajadores que no participan en esas medidas)". Señalaron que "otro ejemplo" es el proyecto de ley de libertad sindical, el cual "contiene 'aspectos contrarios a los intereses del país y al clima apropiado para el fomento de las inversiones".
    Horacio Castells, de la Cámara de Comercio, habló claramente en una entrevista realizada en radio El Espectador: Los siguientes pasajes pintan claramente el inquietismo burgués:
    "Me da la sensación de que (los sindicalistas) no tienen muy claro algo que en el mundo entero ha cambiado: no existe más la lucha de clases, ni en los países que tienen gobierno de derecha ni en los que tienen gobierno de izquierda ni en los que tienen gobierno de centro, al menos en los países que crecen. Y qué es lo que nosotros queremos de Uruguay: por encima de gobiernos de izquierda, por encima de gobiernos de derecha, por encima de gobiernos de centro, hay conceptos marcados en los países que crecen, que no son estos, el mundo ha avanzado. Pero me da la sensación de que no tienen marcado el concepto de la propiedad privada. Y los países que no tienen propiedad privada han quebrado, como pasó con la antigua Rusia. El mundo ha avanzado, si nosotros queremos avanzar, si el Uruguay entero quiere progresar debemos dejar de lado algunos conceptos que son muy arcaicos.
    ...
    "¿Uruguay quiere que exista la propiedad privada? Perfecto. Si Uruguay y los uruguayos no queremos que exista la propiedad privada es otra cosa. Yo creo que los uruguayos quieren que el país salga adelante de la forma como han salido adelante todos los países en el mundo. No inventemos nada, copiemos de los países que salen adelante. No con conflictividad es que atraemos inversiones, no con estas medidas atraemos inversiones; sí mejorando la situación de los trabajadores, si preocupándonos por que los trabajadores estén en buena forma, que es algo fundamental para los empresarios también.
    ...
    "Cuando nosotros vemos que un dirigente sindical no dice las cosas como son, porque está diciendo que hemos trancado los consejos de salarios, que no es así, entonces nos preocupa. Y a su vez a esos dirigentes sindicales por ley les damos una fuerza por encima de la que tienen que tener; yo creo que el derecho de huelga es un derecho fundamental, tan fundamental como el derecho de propiedad, entonces nos preocupa."
    5 de julio de 2005






8.- 01.07.05. ¿Cuando termina nuevamente la transición democrática?


Escribe: Hugo Cores PVP-567- Frente Amplio
Estimado lector: seguramente a usted alguna vez le habrán contado un cuento de “Franz y Fritz”.
A un chiste alemán se parece la coincidencia, en el semanario Búsqueda, de dos tipos de artículos confluyentes.

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    En la tapa, la contratapa y alguna página más, en una larga entrevista, el ex presidente Julio Ma. Sanguinetti completa un nuevo circuito en la espiral ascendente de los autoelogios. ¿Transición de un régimen militar a una democracia? La que condujo Papucho, nos dice el ex presidente. Amnistía general, vuelta la página, la paz garantida y la transición perfectamente concluida.
    Para sostener estas afirmaciones, el ex presidente está obligado a doblegar muchas realidades, perder de vista muchos hechos,
    y mirar el mundo desde el ojo de la cerradura de los intereses a los que a él y a los grupos de poder que él representa le resultan más convenientes.
    Lo que resulta patético, no por el locuaz dirigente colorado sino por una parte de los problemas que preocupan al país, es cotejar la prosa balsámica de Sanguinetti con las expresiones guturales de algunos ex jerarcas y de algunos altos funcionarios militares en funciones.
    Exabruptos que documentan las páginas del mismo semanario. Allí, por ejemplo, aparecen las declaraciones del Comandante en Jefe del Ejército que sostiene que “el Ejército no dejará librado a su suerte a los oficiales que sean citados a declarar ante la justicia por violaciones a los Derechos Humanos durante la dictadura”.
    Y, por si a alguien le quedara alguna duda, agrega “la forma en que el Ejército brindará “su apoyo institucional” a los “camaradas” citados a la justicia aún no fue resuelta.
    ¿Que es eso de librados a su suerte cuando de lo que se trata es de ponerlos en la situación de igualdad ante la ley prevista en la Constitución?
    Eso sí, Angel Bertolotti nos asegura que el Ejército “no llegará a un quiebre institucional”.
    Por su parte, el ex Coronel José Gavazzo anuncia, una vez más, que no está dispuesto a concurrir en caso de ser citado por un juzgado. Y que ya transmitió al Comandante Bertolotti que resistiría con las armas una convocatoria del Poder Judicial.
    Las afirmaciones de Gavazzo, que es a esta altura una suerte de personificación del crimen sin castigo, tienen una importancia relativa y habría que ver, efectivamente, que es lo que ocurre ante la situación que en el país se siga aceptando la existencia de un Poder Judicial con capacidad efectiva de resolver en los contenciosos que se le plantean o no.
    En cuyo caso quedarían por disiparse algunas dudas. Una de ellas es si Gavazzo es tan intrépido como él dice y, lo que es más importante, si el Estado de Derecho goza de tan buena salud como se sostiene.
    La verdad es que cumpliéndose en estos días más de veinte años de iniciado el proceso de transición, la realidad es más elocuente que muchos de los pronósticos y recetas de cómo tratar el problema de la impunidad y, más en general, como asegurar en las Fuerzas Armadas el predominio efectivo del sistema de garantías previsto en la Constitución.
    El hecho de que estas afirmaciones afloren en momentos en que el gobierno democráticamente elegido da los primeros pasos para avanzar en la búsqueda de la verdad, nos arroja luz sobre la verdadera naturaleza de la transición democrática de la que hablaba Sanguinetti.
    La democracia lograda es sólida, con equilibrios políticos y paz social,… siempre y cuando se mantenga el ocultamiento de la verdad y la sociedad se auto-censure en la realización de la justicia.
    Como se ve, los versos de la tapa y la contratapa tienen poco que ver con la prosa de las informaciones de fuentes militares.
    La situación asemeja al momento aquel en que, en pleno desfile, un niño exclamaba en voz alta que “el Rey estaba desnudo”.
    Mucha literatura politológica, muchos discursos sedantes, muchos sobrentendidos apoyados en la ocultación de datos afloran en estas declaraciones de jerarcas castrenses de inocultable perfume golpista.
    No tienen ningún fundamento apreciaciones, como las de Sanguinetti, que pretenden responsabilizar al actual gobierno de las inaceptables actitudes que anuncian algunos militares.
    La Administración actual ha dado apenas los primeros pasos en una línea de acción legalista, de respeto a la dignidad y a la competencia del Poder Judicial. Que no es otra cosa que el respeto por los ciudadanos.
    Una concepción con la que se había comprometido durante la campaña electoral y una conducta a la que lo obligan los Tratados Internacionales que ha suscrito el país y que ha refrendado el Parlamento.
    Por otro lado, tampoco tienen el menor sentido, por vía de los atajos “inteligentes”, ningún tipo de relaciones con logias militares por parte de dirigentes o de grupos políticos.
    La izquierda siempre ha criticado eso como el mecanismo antidemocrático mediante el cual las clases conservadoras hicieron funcionales a sus intereses el cometido de las Fuerzas Armadas. Algo debieran habernos enseñando algunos episodios de hace más de 30 años.
    Tomado de La República, 1º de julio 2005





9.-27.06.05. Las ideas y los obstáculos al gobierno progresista


Entre los primeros pasos del gobierno progresista algunos han alcanzado cierta notoriedad. Constituyen decisiones que dan o pueden dar lugar a declaraciones rimbombantes y desmelenadas.
Dicterios generales.
Declamaciones espectaculares de señores que ocuparon las máximas posiciones de gobierno, que se fueron al mazo ante las más impresentables presiones militares, (reconocieron, en el asunto Berríos, públicamente que los mandos les había “doblado el pescuezo” como Abreu hablando de Lacalle) y ahora pretenden dictar normas de conducta al Poder Ejecutivo con relación a desplantes de la misma procedencia que ellos no supieron ni quisieron enfrentar y ni siquiera denunciar.
Otras actitudes opositoras, en briosa clave de “andante-con-moto” también serían de risa. Como las reclamaciones por “violación a la constitución”, “avasallamiento de poderes”, “tendencias totalitarias” que se le atribuyen al nuevo elenco progresista que busca encausar, no sin tropiezos y vacilaciones, su acción de gobierno.
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    Un ex presidente de la república, que durante su mandato se enriqueció a ojos vista, como lo denunciaron sus propios correligionarios e integrantes de gabinete, ese político, que siempre tiene prensa y pantallas disponibles para atacar al gobierno, clamó por que el Poder Ejecutivo respete la ley. La intangible majestad de la ley, la sagrada obediencia a la norma, él que violó la elemental regla republicana de no enriquecerse en la función pública…
    Cada área de la administración es un campo de lucha
    Tanto en los ministerios como en las principales empresas públicas pesan, como un magma que enlentece los pasos y ensucia el camino, centenares de jerarcas ascendidos durante la viejas administraciones, con los criterios y objetivos propios de los partidos neoliberales y permisivos con la corrupción. Jerarcas que propiciaban y hacían la vista gorda al despilfarro y al robo descarado. Camarillas en cuya “hoja de ruta” no estaba la preocupación por el empobrecimiento de la gente, el hundimiento del país productivo y el aumento de la desocupación y la exclusión social.
    Los nuevos administradores descubren cada día la existencia de trabas solapadas, saboteos más o menos encubiertos y bien rodeados de pretextos reglamentarios.
    Entre otras razones, por eso se avanza lentamente. Pero la subsistencia como jerarcas de la administración de quienes ponen obstáculos a la realización del programa que el pueblo votó, no será eterna.
    Preparación de los cambios y primeros pasos
    La aplicación de un programa de transformaciones profundas, en el Uruguay de hoy, requiere un esfuerzo mancomunado del Estado y de la sociedad organizada.
    No se trata de retocar o maquillar el modelo decadente y antipopular del Estado forjado por blancos y colorados. Sus relaciones con la sociedad están cortadas, deterioradas. Es un Estado que ha perdido credibilidad.
    Por eso, los primeros pasos de la administración han sido reorganizar parcelas y áreas del viejo Estado destinadas a cumplir nuevas funciones. Sin la palanca del Estado, la sociedad no está en condiciones de articular sus demandas en forma global, planificada, controlable, democrática y de justicia social.
    En cada ministerio, en cada empresa pública, en cada centro educativo, un grupo de funcionarios cohesionado en torno a proyecto y con una misma voluntad de impulsar una acción con sentido de justicia social pueden constituirse en un factor de dinamización de extraordinaria eficacia.
    Para salir del magma administrativo y cultural, deslindar con el pasado
    Los nuevos administradores no pueden cargar con la culpas de los viejos gobernantes. El deslinde, la auditoría administrativa, que es siempre un mecanismo de control “a posteriori” de la gestión gubernativa del elenco anterior, es imprescindible para explicarle al soberano las dificultades heredadas, los “pufos”, los hábitos viciosos que tan profundo daño le hicieron a la administración.
    Y a la vez para apoyarse en los sobrevivientes de la administración, los buenos funcionarios que la conocen por dentro, los que, pese al colapso financiero, hicieron posible que funcionaran las escuelas, los hospitales y demás servicios esenciales.
    Las ideas son las nuestras, las palancas son ajenas
    Las ideas que el gobierno intenta llevar adelante pertenecen al acerbo histórico de la izquierda. Fueron elaboradas por las Comisiones Temáticas y por la Comisión Nacional de Programa del Frente Amplio en una acción conjugada con los aportes de nuestros aliados del E.P. y la N.M.
    Esas ideas, fruto de la investigación, la elaboración y la búsqueda de acuerdos políticos entre las fuerzas, se refrendaron luego en un congreso extraordinario del FA y por la victoria del 31 de octubre. Tienen un eje coherente. Es cierto que en algunos temas hubo diferencias, pero no afectaban el rumbo general de una fuerza política destinada a cambiar el signo de las acciones estatales en favor de las mayorías trabajadoras y de un proyecto de país productivo con justicia social.
    El ejemplo de la salud.
    ¿Dónde nacieron las ideas que el gobierno intenta aplicar en el campo de la salud?
    ¿Dónde se enunciaron por primera vez?, ¿dónde se discutieron y se fueron acordando?
    En el seno de la sociedad. En los núcleos sindicales de la Federación Uruguaya de la Salud, en las comisiones de programa del FA, en los ámbitos de izquierda del gremio médico, en los núcleos de técnicos, profesionales y trabajadores de izquierda de las mutualistas y en el gremio de Salud Pública.
    Esas ideas se enriquecieron con las discusiones. Fueron mejorando en el contacto con nuevas áreas gremiales, profesionales, técnicas y finalmente con las primeras realizaciones de participación orgánica de los usuarios de la salud, como se viene impulsando desde el gobierno.
    El cambio de modelo de atención de la salud
    Se trata de un lineamiento de acción- se sostiene desde el MSP- “fundamentalmente preventivo incorporando y poniendo énfasis en la educación y promoción de salud. Incorpora el contexto familiar y social en la consideración del paciente. Incorpora los aspectos psicológicos y culturales en la atención de salud y valora la salud bucal como un aspecto insoslayable de dicha atención.
    Considera los factores del entorno y los hábitos como elementos determinantes de la salud y por lo tanto apunta a la integralidad de las políticas sociales para poder encararlos y mejorar la calidad de vida de la población. Su paradigma de calidad es global, totalizador, (…) Incorpora a usuarios y trabajadores en los mecanismos de evaluación de calidad. (…)
    Concibe el rol del paciente como sujeto de su proceso salud-enfermedad, jerarquizando sus derechos. Valoriza el rol de la comunidad como protagonista fundamental para modificar los factores del entorno y hábitos que determinan la salud de la población. Enfatiza el rol de las organizaciones comunitarias y estimula su creación y fortalecimiento.
    Promueve la democratización del conocimiento, la capacitación permanente de los trabajadores de la salud, y jerarquiza la formación en educación y promoción de agentes de la propia comunidad. (…)
    Desarrolla la práctica profesional en los múltiples escenarios que tiene la red social y comunitaria para el encuentro y la acción conjunta entre profesionales y ciudadanos-usuarios en las tareas de promoción y prevención en salud.
    Jerarquiza la atención en base a Programas que ordenan las prioridades definidas en los problemas de salud. Programas elaborados en forma participativa con un enfoque de coordinación intrasectorial e intersectorial en su implementación.
    Revaloriza el compromiso ético con la salud de la población, con la justicia social y la democratización de la sociedad y el Estado. Concibe la salud como un derecho humano fundamental y como un instrumento de construcción de ciudadanía”.
    En enfoque coherente, enraizado en las necesidades de la población. Que nadie tiene el derecho a obstaculizar





10.- 13.06.05. El Frente Amplio como partido


Hugo Cores

En estos días llama la atención la bifurcación de caminos: por un lado el fervor opositor de blancos y colorados ante algunos pasos del nuevo gobierno. Aunque no faltan los políticos del decir zorruno, la mayoría de la oposición ataca con un fervor y un énfasis en los que no resulta difícil percibir el odio. Les cuesta acostumbrarse a no mandar.

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    Por otro, contrastando con esta agresividad exagerada, en muchos ámbitos frentistas, cunden ciertos niveles de desconcierto y contrariedad.
    Intentamos realizar estas reflexiones con el único enfoque que debe hacerlo un militante responsable, es decir desde el ángulo de la acción política. Con relación a la oposición, no podemos actuar ni sobre su manera de pensar ni de sentir sus derechos al poder, a la propiedad, al dominio.
    Sí se puede incidir desde la acción política desde el FA como fuerza política para ilustrar a la población acerca del porqué de las conductas de los defensores del país conservador.
    Dicho de otra manera, de la actual situación nosotros sólo podemos cambiar nuestras formas de intervenir. Y es en eso donde el Frente da muestras de carencias para las que, se suponía, ya estaba preparado para sobrellevar.
    Por ejemplo, resulta incomprensible que, apenas unas horas después de realizada una reunión del Consejo de Ministros se entable una polémica pública sobre cuestiones de fondo, como el tratado de protección de inversiones con los EEUU.
    Por momentos parece que se perdiera de vista que el gobierno está en manos de un partido que tiene un programa común, una estructura de debates común y una historia de luchas y persecuciones también compartida.
    Y que lo que nos une contra los enemigos de los cambios es menos que lo que nos separa de ellos. En lugar de cinco años de gobierno pareciera que lo que tenemos por delante fuera una nueva elección dentro de unos meses para la cual, cada uno de los líderes sectoriales, se tuviera que esmerar en dejar claro su perfil.
    Hay una suerte de rechazo implícito a toda idea de diferenciación con los partidos del sistema, los partidos defensores del país conservador. Mientras la oposición trata al gobierno como a un enemigo altamente peligroso (“avasallador”, “totalitario”), el lenguaje del gobierno hacia la oposición sigue siendo extremadamente cuidadoso y a menudo inocuo.
    Este desempeño “caballeroso” no parece compatible con el hostigamiento crítico que desata la oposición. Ni con la verdadera identidad y trayectoria de esos revitalizados fiscales de la moral pública, hasta ayer hundidos en un siglo y medio de clientelismo, corrupción, nepotismo, tráfico de influencias y demás.
    Como algunos viejos maestros de izquierda advirtieron, muchas veces los gobiernos populares están expuestos a caer en el riesgo del “angelismo”, es decir no aquilatar en su real dimensión la índole radical de las confrontaciones de clase cuando ellas se dirimen en el plano del gobierno.
    En su magistral introducción a “Imperialismo y liberación en América Latina”, don Pablo González Casanova pasa una revista minuciosa a todas las situaciones en las que la izquierda subestimó la densidad y fuerza de la malevolencia de sus enemigos, aliados a los intereses extranjeros.
    Por lo demás parecen predominar las preocupaciones económicas y los enfoques economicistas. Por ejemplo en el proyecto de tratado con los EEUU las que están en juego no son sólo cuestiones económicas. Están también aspectos simbólicos y políticos que remiten no sólo a la exclusión de Cuba sino a las relaciones con todo nuestro entorno geopolítico.
    No preciso remontarme al pensamiento nacionalista de hace 50 años, cuando no solo la izquierda sino hasta el herrerismo se oponían tenazmente a toda política de identificación con aquel país en materia de política exterior. Y eso que, al lado de George W. Bush, Harry Truman era un buen samaritano.
    Sobre este punto, en su edición de ayer, Página 12 publica un artículo de Juan Gelman sobre la estrecha relación que para el gobierno actual de los EEUU tiene la expansión militar entrelazada con los intereses políticos y económicos imperialistas que defiende.
    El trabajo de Gelman parece redactado para incorporarse a los antecedentes que el Parlamento tendrá en cuenta a la hora de discutir sobre el tratado.
    Ahora bien, hay aspectos de la labor el gobierno que avanzan en el sentido de su programa y de lo que han sido siempre las aspiraciones de la izquierda.
    En Salud Pública, por ejemplo, desde la instalación del nuevo gobierno se ha venido impulsando un proceso llamado a tener hondas repercusiones en el campo de la salud sobre la base de promover desde el Estado la organización de los usuarios de los servicios de salud, tanto pública como privada.
    La iniciativa, lanzada desde el Concejo Vecinal 17, en el Cerro, se ha venido desarrollando con un número creciente de participantes, vecinos preocupados por la gravedad del déficit asistencial que padecen más de 92.000 personas que viven en la zona. Dos terceras partes de las cuales viven en una situación de emergencia.
    La experiencia innovadora del Cerro incluye algunos elementos que deben ser jerarquizados. Por ejemplo la conducción de la organización pertenece a los usuarios, es decir a los vecinos, que dejan, a partir de su organización, de ser objeto de la labor sanitaria para ser también protagonistas, junto a los funcionarios, los médicos, los paramédicos y demás.
    Otro aspecto significativo es que este proceso de descentralización y auto organización popular se apoya en lo que en el Cerro ya se ha avanzado en la afirmación de su Concejo Vecinal, en el marco de la descentralización que, con luces y sombras, ha venido impulsando la Intendencia Municipal de Montevideo desde hace más de quince años.
    Lo del Concejo Vecinal 17 jerarquiza ese proceso de descentralización y le da un sentido estrechamente ligado a los problemas cotidianos que afectan a la población.
    En ese aspecto, la experiencia de la organización de los usuarios de los servicios de salud, fortalece una de las líneas esenciales de la ideología política frenteamplista: el crecimiento de la ciudadanía y el impulso a la participación.
    La experiencia tiene aún otra arista valiosa. Como han descubierto en el Vecinal 17, los problemas de la salud no pueden ser encarados con prescindencia de los problemas de vivienda y de educación.
    De ahí la importancia de que ese embrión de democracia directa para la salud se incorpore a otras construcciones de la sociedad uruguaya como son las cooperativas de vivienda, las organizaciones gremiales, los centros y clubes barriales, etc.
    No deja de ser esta una forma distinta y eficaz de luchar contra los feudos médicos y la mercantilización de la medicina.
    Asimismo las autoridades de la educación pública tendrán que procurar insertar a la escuela y el liceo, dos poderosos factores de realización social, en todo el proceso de educación para la salud, a través de su participación en la acción preventiva.
    Ahora bien justamente en el impulso de estas formas de democratización y participación popular es que están llamadas a cumplir un papel fundamental las fuerzas políticas del Frente Amplio.
    Mientras la estructura organizativa del Frente se mantenga en la pasividad con relación a la sociedad a la que se aspira transformar, el gobierno correrá siempre el riesgo de quedar aislado, sus ideas siempre correrán el riesgo de quedar flotando en el vacío y las buenas intenciones oscurecidas por el tratamiento malicioso que le dan los enemigos del cambio.
    Más que en el gobierno, una de las claves para tonificar la situación política y mejorar las condiciones para el cambio está en el desempeño de la fuerza política Frente Amplio que debiera salir de su atonía y de su silencio.